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Dante Saborido es beatboxer de Fa! y músico en Malditos Perros Secuaces

Hay equipo. Dante Saborido (de negro), con su banda de música. Foto: gtza.abril pérez torres

Hace un par de años, la banda Malditos Perros Secuaces irrumpió en una escena nacional que ya reclamaba más expresiones musicales en vivo. Jóvenes cuya subjetividad se terminó de moldear durante la pandemia, el grupo sub 30 armó La Rancheada, en el Centro Cultural Morán, un espacio ubicado en el barrio porteño de Agronomía, donde ofrecían su número, con la suma de algún invitado especial y al final de los espectáculos le daban lugar a una jam. Es decir que desfilaban por el escenario y durante horas, artistas autoconvocados que cantaban, rapeaban, o tocaban algún instrumento. De esa improvisación surgió la solidez de un ensamble que, individualmente se había formado. Estudiosos de sus instrumentos, el grupo se inscribe la tradición del rock fusionado con otros géneros. 

En gajos. En el caso de Cortala, su álbum debut, no parece haber otra sonoridad específica reclamando el maridaje, sino más bien el rock se presenta como una flor, si se piensa en la película de Mariano Llinás –La Flor, de 2018– donde el diagrama de las tramas emula la silueta de una flor, dibujada por el director al comienzo de la película.

Así, en Cortala entran y se van de escena varios ritmos, registros, géneros formas de la canción, que hacen de cada una de ellas una suerte de corte. Con autonomía y al mismo tiempo en diálogo con el resto del disco, las canciones circundan algunos temas como la repetición, la circularidad del tiempo, el amor, el desamor y otras formas de la melancolía. El resultado, en clave política, se permite, como todas las expresiones rebeldes, esbozar futuros. En este caso, podría sentirse, el imperativo del título interrumpe las cavilaciones serpenteantes, retorcidas y ansiógenas y llama a despabilarse y salir a tocar.

Beatboxer. Con Axel Martínez en bajo, voz y pistas, Bruno Razionale en batería y pad, Ian Gigirey y Dante Saborido en voz, teclado y beatbox, el grupo da cuenta de solidez y flow en un disco que recién empieza a girar. Dante es, además, beatboxer de las fiestas FA!, orquestada por Mex Urtizberea desde su ciclo homónimo que comenzó en YouTube y se amplió a recitales y fiestas en vivo con, sobre todo, su multitudinaria comunidad. 

Cuando se habla de música hecha por humanos, la disciplina del beatbox pareciera ser el nivel final: con la boca y todos sus músicos, con la garganta y el aparato fónico, el beatboxer emula percusiones, entona melodías y se convierte en una banda andante. Algo de eso aparece en Cortala, el disco mentado. En Fa! Dante Saborido se convierte en “Fleivor” y la fiesta se cubre de ritmo. 

ADN artístico. Además, como su apellido permite inferir, Dante es hijo del escritor y guionista Pedro Saborido y de la directora de arte Marlene Lievendag. En su casa familiar,el arte estaba presente como, obviamente, lo estaba el humor, esa forma de arte a veces rezagada respecto de otras manifestaciones. Y los espectáculos y las piezas de comunicación de Malditos Perros Secuaces tienen en su esencia ese registro. Uno de los aspectos frescos es que han demostrado que, de manera muy profesional, no se toman tan en serio.