PROTAGONISTAS
mudanza a capital

Juliana Awada se mudó al piso que fue de quien ‘descubrió’ a Campanella

La mansión alquilada de Acassuso es parte del pasado, ni Mauricio Macri vive allí. Juliana Awada se mudó a un amplio piso con parque, ubicado muy cerca del que habitaron con su ex frente a Plaza Alemania.El mismo perteneció a la viuda de Jorge Estrada Mora, productor de cuatro películas que hicieron famoso a Juan José Campanella.

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| SERGIO PIEMONTE

Como “Composición en rojo” o “Selfie en bermellón” podría epigrafiarse la imagen con la que Juliana Awada anunció –con sutileza–a sus seguidores de Instagram, que ya se estaba instalada en su nuevo domicilio. La mansión alquidada en Acassuso, con su cancha tenís, piscina, parque y huerta, es parte del pasado.Su presente está del lado porteño de la General Paz, y en un piso con envidiable parque aterrazada propio, ubicado no muy lejos del piso capitalino –de Avenida del Libertador– que habitaron con Mauricio Macri, y que dejaron cuando éste se consagró presidente, y que luego cedió a Gustavo Arribas, amigo, socio y empresario futbolístico, quien durante el macrismo fue puesto como titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE, ex AFI).

Rojo sobre rojo. La centralidad de la imagen la tiene una obra de gran dimensión de Eduardo Hoffmann, pintor mendocino conteporáneo de quien Juliana Awada tenía otra pintura también gigante y en rojo y blanco –dispuesto en forma vertical–, que decoraba uno de los livings de la residencia de Olivos durante la presidencia de hoy su ex marido. Pomi, madre de Juliana, también tiene obra de Hoffmann,quien es de los artistas argentinos que cotizan muy bien fuera del país. Por ejemplo, Máxima Zorreguieta –reina de Países Bajos–, incluyó una obra de Hoffmann en la decoración de la polémica mansión que, con el rey Guillermo, compraron en Grecia –en 2014–como residencia de verano. El resto de la composición instagramera que incluso permite divisar el espacio verde de la propiedad, Juliana Awada lo completó con una lámpara, libros de destinos turísticos, y otra obra, en este caso circular y también en rojo que, mientras estuvo en la residencia presidencial, ella tenía colocada en una de las paredes de su oficina para quebrar el blanco y negro dominantes de ese espacio.

Privado. El nuevo refugio privado de Awada también supo tener visitantes conocidos, y algunos que lo no eran tanto pero sí tenían cierto poder. Su dueño fue Jorge Estrada Mora,empresario petrolero de bajo perfil, y a quien su interés por el cine lo llevó a convertirse en productor. Incluso, se lo bautizó como el “descubridor de Juan José Campanella”. Pero a él no fue al único cineasta argentino cuyas películas financió. Por ejemplo, Estrada Mora produjo Bajo la tierra, de Beda Docampo Feijoo; Rumbo al sur y Los amores de Kafka, de Juan Bautista Stagnaro.

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Mecenas. El encuentro con Juan José Campanella se dio en 1997 con la producción de Love walked in, película en inglés basada en el libro Ni el tiro del final, de José Pablo Feinmann. Le siguieron El mismo amor la misma lluvia, El hijo de la novia, Luna de Avellaneda, y la única película de animación que rodó Campanella, Metegol.

“Me gustaría decir de él lo mejor que se puede decir de un productor y amigo: siempre estaba ahí para los fracasos. Nunca se quejaba de los errores: inmediatamente empezábamos un nuevo proyecto o una nueva conversación”, dijo Campanella de Estrada Mora.“Productor cosmopolita, polifacético y emprendedor que contribuyó a proyectar el cine argentino a nivel mundial”, escribió Variety, la publicación más respetada de la industria de Hollywood en el artículo que le dedicó a Jorge Estrada Mora en ocasión de su muerte, en diciembre de 2015. Nancy, su viuda,una mujer de estricto bajo perfil como lo son todos sus hijos, vive mucho tiempo fuera del país, y vivió en el piso que hoy habita Juliana Awada.