Cofundó la empresa de ia con su hermana

Dario Amodei es el CEO de Anthropic que desorienta a Wall Street y a Trump

Este CEO de Silicon Valley fue el primero que alzó la voz para asociar “inteligencia artificial y peligro para la humanidad”. Fue el pasado 12 de septiembre cuando planteó la necesidad de control y regulación de la IA. Desde entonces, Dario Amodei es una voz que se desmarcó de sus pares y se convirtió en un personaje al que ya califican de “leyenda” o de “enigma”. Este exinvestigador de Google y de OpenAI es CEO de Anthropic, la dueña de Claude.

Dueño de claude. Sonriente, Dario Amodei se recibió de biólogo y dedicarse a la inteligencia artificial no estaba en sus planes. Foto: AFP

El nombre de Dario Amodei dejó de ser uno más dentro y fuera de Silicon Valley. Y eso sucedió el 12 de septiembre de este 2026. Ese día, Amodei publicó: “Debemos regular el avance; he escrito un nuevo ensayo sobre por qué la industria de la IA debería ir más despacio, con un plan de tres partes para hacerlo”. Y advirtió que si se seguía sin control y de manera acelerada con la IA, la humanidad estaba en peligro. 

Biofísico. Dario Amodei es un ex OpenAI –cuyo CEO es Sam Altman–, y un exinvestigador de Google. Tiene 43 años y es el director ejecutivo de Anthropic, una empresa de investigación en inteligencia artificial que cofundó con su hermana Daniela Amodei, de 38 años. Claude es el asistente de IA de Anthropic para tareas de cualquier escala; y se basa en una investigación centrada en entrenar sistemas de IA que sean útiles, honestos e inofensivos. Previemente, Amodei se doctoró en biofísica en la Universidad de Princeton y ya recibido hizo residencia  en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

Divergencias. Para algunos, Amodei es un humanista preocupado por el impacto de la IA en la sociedad. Para otros, un hábil estratega dispuesto a aprovechar en beneficio de Anthropic los temores colectivos que suscita la IA. “Era un idealista en el sentido técnico o científico del término”, sostuvo a AFP Michael Berry, su director de tesis en la Universidad de Princeton a finales de la década de 2000. “Quería abordar grandes problemas”, explicó. A Amodei le interesaba “adquirir conocimientos y herramientas que le permitieran curar enfermedades”. 

Pero no todos lo recuerdan así. “Nunca vi a alguien embarcado en una fuerte búsqueda moral o ética. (...) Dario era ambicioso, deseoso de tener éxito y de ser reconocido, pero no de manera excesiva o anormal”, dijo a AFP Olivier Marre, que trabajó con Amodei en Princeton en un dispositivo de análisis de la retina, y quien hoy es director de investigación del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia. En la mencionada Universidad de Stanford, Amodei se centró en el análisis de proteínas, justo cuando la IA registraba avances importantes. De no haber sucedido eso, Amodei “bien podría haberse dedicado a cosas menos originales o, al menos, cosas con menos foco mediático”, dijo a AFP una fuente consultada. Pero al IA así como el  “altruismo eficaz” (EA , Effective Altruism) pasaron a ser de extremo interés para el hoy  CEO de Anthropic.

Arriesgado. Gregory Diamos vio cómo Amodei daba ese giro. Mientras trabajaba en la empresa china Baidu, recibió la candidatura “totalmente fuera de lugar” de un físico y biólogo que carecía de “experiencia en ingeniería o en IA”. Era Amodei. Sin embargo, revisó sus trabajos previos y se encontró con “uno de los mejores códigos (de programación) que había visto en mi vida. Si este autodidacta de la informática era capaz de hacer eso, podía desenvolverse bien con nosotros. (...)Trabajaba más que nadie”, incluso más que ingenieros de formación que lo miraban por encima del hombro”. Fue durante ese breve año en Baidu cuando comenzó a aflorar el carácter de Amodei. Formaba parte de un equipo de 300 personas, “tenía una de las personalidades más fuertes”, y se mostraba siempre dispuesto a debatir sobre conceptos y líneas de investigación. No tenía ningún problema en cuestionar a investigadores con mucha más experiencia que él”, destacó Diamos. De hecho, esas diferencias fueron las que lo llevaron, según Diamos, a dejar Baidu para incorporarse primero a Google y luego a OpenAI,de la que se fue porqur consideraba que en la empresa de Sam Altman  la seguridad de la IA estaba relegada a un segundo plano. 

Rara avis. “Es una de las grandes leyendas de la tecnología y los negocios”, dijo el polémico Alex Karp, CEO de la empresa de IA Palantir. Fascina e irrita a los magnates de Wall Street como a Donald Trump y su entorno, que no logran descifrarlo y se molestan por lo que consideran advertencias catastrofistas sobre los peligros de la IA. Muchos siguen sin entender la decisión de Amodei de enfrentarse al Pentágono en marzo pasado para impedir ciertos usos militares y de seguridad de su IA, aun a riesgo de perderlo todo. 

 

Jeff Bezos: US$ 1.000 millones para data centers

Amazon, una de las empresas de Jeff Bezos, se comprometió el viernes último a entregar más de mil millones de dólares durante cinco años a las comunidades de Estados Unidos que albergan sus centros de datos (data centers), en el último intento de ese gigante tecnológico por ganarse la simpatía de quienes se oponen a la construcción impulsada por la inteligencia artificial (IA). El programa Construido Juntos (Built Together) presentado por el director de Servicios Web de Amazon (AWS), Matt Garman, financiará estudios gratuitos en universidades locales y formación profesional, así como mejoras de eficiencia energética para escuelas y viviendas. También anunció un Compromiso de Centros de Datos, prometiendo que sus data centers no aumentarán las facturas de electricidad locales y que publicará las cifras anuales de su consumo de energía y agua; y que Amazon dejaría de utilizar acuerdos de confidencialidad con agencias gubernamentales en sus proyectos, un tópico por demás sensible.