ECONOMÍA

Por qué baja el consumo de carne

La tendencia no es nueva, pero se profundizó en los últimos meses como consecuencia del deterioro del poder adquisitivo.

Carne Foto: Cedoc

En un país históricamente asociado al consumo de carne vacuna, los últimos datos encendieron señales de alerta en toda la cadena productiva: el consumo per cápita registra una caída sostenida y se ubica en niveles mínimos en décadas.

Según relevamientos de cámaras del sector y consultoras privadas, el consumo anual de carne vacuna por habitante descendió por debajo de los 50 kilos, muy lejos de los más de 70 kilos que supo registrar Argentina en su pico histórico. La tendencia no es nueva, pero se profundizó en los últimos meses como consecuencia del deterioro del poder adquisitivo.

El principal factor detrás de esta caída es el precio. La carne vacuna experimentó fuertes incrementos en el último año, impulsados por la inflación, los costos de producción y las variaciones en el mercado interno y externo. En ese contexto, muchos consumidores optaron por reemplazarla con alternativas más económicas como el pollo o el cerdo.

Desde el sector frigorífico advierten que el cambio de hábitos ya no es transitorio. “Hay una modificación estructural en la forma de consumir proteínas en la Argentina”, señalaron fuentes del rubro, que destacan que el pollo lidera hoy el consumo total de carnes en el país.

A su vez, la retracción del consumo impacta en toda la cadena: desde productores ganaderos hasta carnicerías de barrio, que registran una caída en las ventas y una mayor demanda de cortes más económicos. “La gente compra menos cantidad y elige opciones más baratas”, coinciden comerciantes.

Por otro lado, las exportaciones se mantienen como un sostén clave para el sector, especialmente con mercados como China. Sin embargo, esto también genera tensiones, ya que una mayor salida de carne al exterior puede influir en los precios locales.

Especialistas señalan que la recuperación del consumo dependerá, en gran medida, de la evolución de los ingresos y la estabilidad económica. Mientras tanto, la carne vacuna —símbolo cultural y gastronómico del país— enfrenta un escenario desafiante que redefine su lugar en la mesa de los argentinos.