Estados Unidos añadió a su lista negra de Cuba a un mayorista de combustible, un banco de desarrollo y una empresa de servicios mineros, además de a uno de los nietos del expresidente Raúl Castro, en un intento por intensificar la presión sobre la isla gobernada por el régimen comunista.
Washington ha impuesto nuevas sanciones casi cada semana en su intento por derrocar al gobierno de La Habana, que lleva casi 70 años al frente de la isla.
Entre las entidades señaladas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en las directrices actualizadas del jueves figuran Comercial Cupet SA, que comercializa combustible y lubricantes; el Banco Exterior de Cuba, fundado en 1999; ABAPET, un mayorista de maquinaria; y CEXNI y NICAROTEC, que operan en el sector minero.
También fue incluido en la lista Fidel Ernesto Castro Calis, de 31 años, hijo de Alejandro Castro Espín, un alto funcionario del Ministerio del Interior de Cuba que fue sancionado en junio. Otro de los nietos de Raúl Castro —Raúl Guillermo Rodríguez Castro, que cobró relevancia como posible intermediario en las negociaciones estancadas entre Washington y La Habana— no fue afectado por las sanciones.
Desde que la administración del presidente Donald Trump amplió las sanciones contra Cuba en mayo, al menos 86 personas y entidades se han visto afectadas por las medidas punitivas.
Estas medidas reflejan la “visión inquebrantable de Trump de una Cuba libre —una en la que se desmantelen las redes financieras ilícitas del régimen, los aparatos represivos y las estructuras de poder arraigadas de la era de Castro, y en la que sea el pueblo cubano, y no sus opresores, quien herede el futuro de la nación”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.

Un experto en sanciones señaló que la inclusión de ABAPET en la lista es especialmente importante, dado que la empresa participa en la adquisición de los suministros necesarios para mantener las anticuadas centrales eléctricas de Cuba. La isla necesita aproximadamente 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer la demanda habitual, pero solo produce dos quintas partes de esa cantidad a nivel nacional.
Desde la captura de Nicolás Madura, principal aliado de Cuba en Venezuela, a principios de enero y el corte de suministro de petróleo procedente de ese país, Trump ha impuesto un bloqueo de facto sobre el combustible en la isla, donde solo un petrolero ruso ha realizado un suministro. La Habana atribuye a la escasez de combustible los cuatro apagones nacionales registrados en el plazo de un mes.
“Atacar a ABAPET supone reforzar el bloqueo”, afirmó por correo electrónico Brett Erickson, director general de Obsidian Risk Advisors. “EE.UU. quiere que la infraestructura energética de Cuba se deteriore, se eche a perder y provoque apagones aún más devastadores”.