EE.UU. detalló cómo ejercerá un mayor control sobre la empresa privada que operará campos petroleros de Venezuela bajo un histórico acuerdo. Este le dará prioridad para comprar una parte significativa de la producción de crudo y poder de veto sobre los nombramientos del directorio.
Una hoja informativa publicada el lunes por la Casa Blanca ofrece el primer recuento público del acuerdo anunciado inicialmente la semana pasada por el presidente Donald Trump, siete meses después de la captura del antiguo líder venezolano Nicolás Maduro en una operación militar encubierta.
La Casa Blanca informó que North American Blue Energy Partners, una empresa privada a la que se le concedieron concesiones de 100 años sobre 17 yacimientos petrolíferos en Venezuela, otorgará al Departamento de Estado de EE.UU. el derecho a adquirir un 20% garantizado de su producción, tanto de los yacimientos actuales como de los futuros, a precio de costo. EE.UU. también tendrá la primera oportunidad de comprar el 80% restante de la producción petrolera de NABEP a precios justos de mercado.
EE.UU. tendrá poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro del directorio de NABEP y la mayoría de sus integrantes deberá ser de nacionalidad estadounidense, según la hoja informativa.
Trump se jactó del acuerdo el lunes, al que calificó como “quizás el mejor acuerdo jamás alcanzado”, y dijo que pretende utilizar el petróleo para ayudar a reponer las reservas estratégicas de emergencia de EE.UU.
“Una de las cosas que quiero hacer con todo ese petróleo que ahora tenemos es llenar estas reservas estratégicas, y lo haremos bastante rápido”, dijo Trump durante un acto en el Despacho Oval.
“Vamos a sacar ese petróleo. Todo viene a EE.UU. para las refinerías”, agregó.
NABEP dijo que planea aumentar la producción de sus operaciones en el lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco, en Venezuela, a más de 1 millón de barriles de petróleo diarios, una meta ambiciosa en un país cuya producción actual es de unos 1,1 millones de barriles al día.
El acuerdo petrolero entre EE.UU. y Venezuela es resultado de la política de Trump de ampliar la influencia estadounidense en el hemisferio occidental, bautizada como la “Doctrina Donroe”. Al crear una nueva empresa controlada directamente por EE.UU., el gobierno busca dar a los productores mayor confianza para comprometerse a desarrollar los 17 campos petroleros incluidos en el acuerdo.
Funcionarios estadounidenses han dicho explícitamente que los contribuyentes no tendrán que financiar la empresa. En cambio, la participación de EE.UU. en el acuerdo se concentra en la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono, que tendrá una participación accionaria de 35% en la matriz de NABEP, según la hoja informativa. La Casa Blanca dijo que esa participación representa un valor y dividendos para EE.UU. que podrían alcanzar cientos de miles de millones de dólares.
No está claro si alguna petrolera podría aumentar rápidamente la producción de crudo de Venezuela, especialmente a la escala que describen funcionarios estadounidenses y NABEP. Pese a la riqueza petrolera del país —que cuenta con algunas de las mayores reservas probadas del mundo—, décadas de corrupción y falta de inversión han dejado una red de oleoductos oxidados, derrames de petróleo y equipos dañados.
El acuerdo de Trump también enfrenta desafíos políticos. Persisten interrogantes sobre si un futuro presidente estadounidense respaldaría plenamente el acuerdo o cómo podría sobrevivir a eventuales turbulencias políticas en Venezuela.
Algunos miembros de la oposición venezolana también habían expresado preocupación de que un acuerdo entre EE.UU. y la presidenta interina Delcy Rodríguez pudiera reducir las posibilidades de una transición política al consolidar su permanencia en el poder y disminuir los incentivos del gobierno de Trump para impulsar un cambio.
La Casa Blanca reafirmó el lunes que apoya reformas políticas mediante conversaciones entre el actual gobierno, al que calificó como las “autoridades interinas”, y un sector de la oposición. Una segunda ronda de negociaciones comenzará en septiembre.