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BLOOMBERG / Internacional
jueves 20 septiembre, 2018

Expropiar o privatizar: la elección en Brasil preocupa a las petroleras

¿Brasil se está preparando para expropiar yacimientos petrolíferos al estilo de Venezuela o para privatizar a su campeón nacional Petrobras para generar más competencia? Eso es lo que está en juego en las elecciones más impredecibles en tres décadas, y las petroleras que apuestan en grande frente a las costas de Brasil tienen mucho en juego.

Sabrina Valle

Brazilian Front-Runner Jair Bolsonaro Stabbed on Campaign Trail Foto: Bloomberg
jueves 20 septiembre, 2018

¿Brasil se está preparando para expropiar yacimientos petrolíferos al estilo de Venezuela o para privatizar a su campeón nacional Petrobras para generar más competencia? Eso es lo que está en juego en las elecciones más impredecibles en tres décadas, y las petroleras que apuestan en grande frente a las costas de Brasil tienen mucho en juego.

La rapidez con que Brasil, una creciente fuente de petróleo que no es miembro de la OPEP, acelerará la producción durante el próximo año dependerá del resultado de la carrera presidencial y de la composición del próximo Congreso. Productores como Exxon Mobil Corp. y Royal Dutch Shell Plc podrían tener aún más incentivos para expandirse en el Atlántico Sur, o las oportunidades en una de las principales nuevas fronteras petroleras del mundo podrían agotarse si se revierten las regulaciones favorables a la industria implementadas recientemente.

*Encuestas recientes muestran que el candidato de la extrema derecha Jair Bolsonaro está a la cabeza, seguido por Fernando Haddad, académico y miembro del izquierdista Partido de los Trabajadores que tradicionalmente ha favorecido el nacionalismo petrolero.

Bajo el Partido de los Trabajadores, Brasil suspendió las rondas petroleras en 2008 durante cinco años para redactar una nueva legislación y otorgar a Petrobras derechos especiales sobre los enormes depósitos en aguas profundas conocidos como pre-sal. Luego, una administración conservadora asumió el poder en 2016 después de que un juicio político terminara con 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores, y rápidamente comenzó a revertir la legislación nacionalista para atraer inversionistas extranjeros.

El resultado de las elecciones determinará si estas reformas se profundizan, se mantienen o se reducen, y las grandes petroleras están atentas.

Los candidatos

Jair Bolsonaro: Entre los líderes de las encuestas, Bolsonaro ofrece la mayor esperanza para la industria petrolera. El 4 de agosto, sugirió privatizar Petrobras para crear condiciones más equitativas para otras compañías. Desde entonces, ha moderado su mensaje, diciendo que no planea vender el negocio central de Petrobras, mientras que las refinerías podrían ser puestas a la venta. Petrobras controla el 99 por ciento de la capacidad de refinación de Brasil.

Antes de adoptar la agenda económica liberal patrocinada por su economista jefe, Bolsonaro defendía una política petrolera nacionalista que consideraba a Petrobras como un activo estratégico.

Fernando Haddad: El candidato del Partido de los Trabajadores se ha pronunciado en contra de la privatización de Petrobras y ha criticado las reformas petroleras aprobadas por el presidente Michel Temer. Por otro lado, ha estado en contra de los subsidios a la gasolina y el diésel que le costaron a Petrobras un monto estimado de US$40.000 millones durante el auge de las materias primas desde 2011 hasta principios de 2014, cuando el Partido de los Trabajadores estaba en el poder.

Ciro Gomes: Gomes se ha convertido en la mayor pesadilla del lobby petrolero. Considera que el juicio político contra Dilma Rousseff en 2016 fue un golpe de estado, y ha dicho que cualquier campo petrolífero vendido por la administración Temer debería ser expropiado. Se han vendido más de 40 bloques durante la administración de Temer a compañías como Exxon, BP Plc, Shell y Equinor ASA. "Considero que estas ventas no son legítimas", dijo a Bloomberg en julio. Los accionistas de Petrobras también tienen mucho de qué preocuparse. Gomes dijo que el gigante petrolero no debería seguir los precios internacionales del combustible y que sus márgenes de ganancia son demasiado grandes.

Geraldo Alckmin: El exgobernador de São Paulo es la mejor opción de la comunidad empresarial, pero no ha logrado avanzar en las encuestas de opinión a pesar de la gran coalición de centroderecha que lo apoya. Los ejecutivos petroleros están tan decepcionados como los banqueros. Apoya la venta de las refinerías de Petrobras y favorece los ajustes regulares al precio del combustible para evitar un retorno a los costosos subsidios. Alckmin ha sugerido un "colchón fiscal" para absorber el impacto de las fluctuaciones del precio del combustible en Brasil.

Marina Silva: La exministra de Medio Ambiente es moderada en materia de política económica y progresista en cuanto a políticas ambientales y sociales, y es poco probable que llegue a la segunda vuelta ya que ha caído en las recientes encuestas. Se opone a la privatización de Petrobras y ha dicho que la compañía debería aprovechar su producción nacional de petróleo y productos refinados para proteger a los consumidores de las fluctuaciones de los precios. Si volviera a escena, la industria petrolera comenzará a prepararse para un escrutinio ambiental más estricto.


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