Con el fin de analizar que la incorporación de tecnología en la lechería argentina gana protagonismo con los tambos robotizados, un sistema que mejora eficiencia, bienestar animal y gestión productiva, este medio se comunicó con el director ejecutivo del Observatorio de la cadena Láctea Argentina, Jorge Giraudo.
“Es un crecimiento integral, no es exclusivamente el tema del robot, sino que es una complementación de cosas”, señaló Jorge Giraudo. En ese esquema, subrayó que el eje central es el bienestar animal: “Uno de los principales temas de los que se trata es el bienestar animal”, para que la vaca “pueda expresar al máximo su poder productivo”.
Los beneficios de la tecnología aplicada a los tambos
Según explicó, el avance tecnológico combina ventilación, aspersores, pisos firmes, automatización y monitoreo digital. “No es sólo el hecho del ordeño, sino la generación de un cúmulo de información, que después permite el manejo del tambo”, afirmó. Incluso remarcó: “Empiezan a ser los datos los que empiezan a gobernar esos sistemas de producción”.
Giraudo aportó cifras que muestran la magnitud del cambio. “Los tambos de más de 10.000 litros de leche hoy eran el 1% de los tambos hace 10, 12 años, hoy son el 5%”, planteó, y agregó que esas unidades “ya están arriba del 30%” de la producción nacional.
La importancia de la tecnología para prevenir problemas sanitarios
El uso de sensores, collares y podómetros permite detectar celos, problemas sanitarios y monitorear parámetros clave. “La utilización de collares y la utilización de podómetros... permiten, por ejemplo, la detección de celos y la detección de algún problema sanitario”, explicó.
El entrevistado también advirtió que Argentina aún tiene margen para elevar su productividad: “Estamos produciendo en promedio general unos 22 litros de leche por vaca”, pese a contar con “potenciales de 35 o 40 litros”.
En esa línea, lanzó una definición contundente: “La producción lechera en Argentina no tiene límites”.