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Modelo económico

Balance sobre la gestión Milei: “La inversión extranjera es negativa, es algo histórico”

Andrés Asiain economista y director de CESO analizó analizó qué sectores ganan, cuáles pierden y qué riesgos deja el esquema actual.

Javier Milei
Javier Milei | CEDOC

La economía argentina mostró una recuperación del nivel de actividad tras el ajuste inicial del gobierno de Javier Milei, pero esa mejora no se distribuye de manera pareja ni responde, según Andrés Asiain, a un proceso clásico de reactivación generalizada. El economista, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), describió un escenario con “ganadores concentrados” y “perdedores persistentes”, donde el crecimiento se apoya en sectores primarios y extractivos mientras se agravan las tensiones sobre el empleo, el consumo y los ingresos de los sectores más vulnerables.

Asiain sostuvo que el rebote existe, pero que todavía no implica un salto estructural. “La economía creció y ya recuperó niveles, no muy elevados, sino los niveles por ahí de los últimos dos años del gobierno de Alberto Fernández”, explicó. En esa misma frase introdujo lo que, para él, marca la diferencia: “Estamos recién alcanzando esos niveles de producción, pero con una composición del producto muy diferente”.

Agro, Vaca Muerta y minería: el motor de la recuperación y los “ganadores concentrados”

Para Asiain, los sectores que empujan la actividad tienen un punto en común: su dinámica no depende linealmente del plan económico de corto plazo, sino de condiciones propias del negocio, del clima o del ciclo de inversiones ya iniciadas. Sobre el agro fue directo: “El sector agrícola argentino se banca el tipo de cambio apreciado”, afirmó, y atribuyó parte de la expansión reciente a un factor estadístico y climático: la comparación contra la sequía del final del gobierno anterior. En su lectura, la recuperación del agro explica un tramo importante del crecimiento “en términos estadísticos”.

El segundo gran motor es la energía no convencional. Asiain mencionó a Vaca Muerta como empuje del sector petrolero y gasífero y señaló que, aun con obras demoradas o frenadas, “se sobrepone y crece la producción”. “Es un yacimiento nuevo con un gran potencial”, indicó.

En el mismo paquete ubicó a la minería, en especial el litio y lo que denominó “minerales críticos” que hoy forman parte de una disputa geopolítica global. Según su mirada, estos rubros ganan centralidad por la competencia internacional por recursos estratégicos y por el interés de potencias en asegurar insumos clave.

Sin embargo, el economista introdujo un punto que considera una paradoja: el crecimiento de estos sectores no se traduce necesariamente en un ciclo amplio de inversión extranjera. Al contrario, marcó un dato que definió como excepcional: “Hay algo histórico que nunca se había dado: la inversión extranjera es negativa. O sea, más la plata y los grupos económicos que se van del país, que las inversiones que llegan, que son muy menores”.

A partir de esa afirmación, describió un fenómeno que, en su interpretación, se explica por el dólar apreciado y por oportunidades de compra: “Hay grupos locales que están comprando empresas extranjeras, hay una especie de renacionalización de la cúpula empresarial”. Mencionó operaciones y procesos de salida de compañías extranjeras y el interés de actores nacionales por adquirir activos a precios convenientes en dólares.

Minería, regalías y RIGI: el debate por el “modelo” y la captura de la renta

Consultado por el rol real de la minería, Asiain distinguió dos etapas: la construcción del proyecto, que demanda empleo, y la explotación, donde cae la intensidad laboral. “Cuando se hacen inversiones mineras tiene una etapa de construcción del proyecto que es demandante de mano de obra, después viene la etapa de explotación que ya no es demandante de mano de obra”, explicó.

El punto crítico, para él, no es solo cuántos empleos se generan, sino qué porción de la riqueza queda en el país. Sobre el oro y la plata fue tajante: “El oro es directamente reservas internacionales”, dijo, y criticó que el esquema actual deje una participación baja. “Intentan muchos proyectos con empresas extranjeras que no dejan ni el 2-3% es lo que dejan en términos de regalías para el país. Entonces vos te llevas el 97% y dejás el 3%”, afirmó. Y completó con una definición política: “Es un modelo de saqueo del recurso natural”.

Asiain también cuestionó que el régimen incentive poco el desarrollo de capacidades técnicas locales. Señaló que la mano de obra no calificada suele ser local porque Argentina tiene salarios bajos en términos globales, pero advirtió que los puestos técnicos —los que dejan conocimiento y capacidad instalada— tienden a cubrirse con personal de afuera. En su análisis, eso reduce el “derrame” de conocimientos hacia un eventual desarrollo nacional del sector.

Además, sumó un plano que suele tensar a la minería: el ambiental. Mencionó conflictos sociales por el agua y resistencias locales, y recordó que parte del patrón global de la actividad consiste en que países desarrollados explotan recursos en países periféricos por los costos ambientales.

Los “perdedores persistentes”: estatales, jubilados y sectores del mercado interno

Del otro lado del esquema, Asiain ubicó a los sectores vinculados al mercado interno y, especialmente, a dos grupos que definió como los más castigados. “Claramente son trabajadores estatales, jubilados de la mínima, esos son los grandes perdedores”, sostuvo.

Detalló la pérdida de poder adquisitivo con números: “El trabajador estatal más o menos perdió el 15% del poder de ingreso”, afirmó. Sobre los jubilados que cobran la mínima, indicó una baja de “un 7, 8%” en términos reales. Y explicó que el impacto es mayor por la composición del gasto: “Como son los sectores que menos ganan, los golpea de una forma mayor, porque de su canasta de consumo usan más para pagar la luz, el gas, los boletos del colectivo, todo lo que más aumentó”.

En esa lectura, la discusión sobre subsidios, tarifas y servicios públicos aparece como un elemento central para entender por qué algunos ingresos caen más que otros. Asiain dejó planteado que el ajuste de precios relativos pega con más fuerza en hogares de menor ingreso por el peso que tienen transporte y energía en su presupuesto mensual.