Desde INTA Rafaela, la investigadora, Georgina Frossasco, pasó por Canal E y explicó cuáles son las señales tempranas del estrés térmico y qué medidas permiten mitigarlo antes de que impacte en la producción.
El estrés térmico es uno de los factores que más afectan a la producción ganadera durante el verano. Según explicó Georgina Frossasco, “lo primero que uno ve es el animal que empieza a estar más agitado, la respiración” y, cuando el cuadro se agrava, “ya cuando es más severo ya está jadeando”.
Cómo afectan las altas temperaturas al ganado
Entre los signos más evidentes, detalló que, “se ve un cambio en el comportamiento, los animales están más tiempo de pie, menos descansando, generalmente están más cerca de las aguadas, disminuyen el consumo”.
Esta situación impacta de manera directa en la productividad, ya que “esto repercute en menor producción, sobre todo si vemos menor producción de leche” y, en el largo plazo, puede generar “problemas reproductivos, de abortos y animales que no quedan preñados”.
El enfoque del INTA en mitigar el estrés térmico
Desde el INTA, el enfoque actual apunta a la prevención. Frossasco señaló que, “venimos trabajando fuertemente desde hace muchos años también el tema del estrés térmico para tratar de mitigarlo” y explicó que uno de los avances más relevantes es el uso de tecnologías de precisión en los tambos.
En ese sentido, la entrevistada indicó que el trabajo reciente se basó en “usar estas tecnologías de precisión, como son, por ejemplo, determinar el tiempo de rumia, tiempo de comida, jadeo, posición, parada, echada” para “poder predecir de manera anticipada el estrés térmico”. La clave está en adelantarse, porque “cuando ya el animal vemos los síntomas de jadeando, respiración muy agitada, la lengua afuera y la salivación, ya es muy agudo el estrés”.
El estrés por calor no afecta solo a las vacas en producción. En este sentido, remarcó que, “afecta a todo, digamos, las categorías” y que es un error enfocarse únicamente en el animal que está produciendo leche. También “tenemos que implementar estrategias para disminuir ese impacto del estrés por calor en otras categorías como la vaca seca, las prepártoras y terneras”.