La decisión del Gobierno de actualizar las bandas cambiarias en función de la inflación con un rezago de dos meses abre un nuevo frente de discusión en la política económica. Para Carolina Manucci, economista, el esquema lejos de aportar estabilidad puede transformarse en una fuente adicional de desequilibrios. “La actualización de las bandas va a conllevar un rezago explícito de dos meses y eso genera un riesgo latente de atraso cambiario endógeno”, explicó en diálogo con Canal E.
Manucci señaló que si bien el objetivo oficial es brindar previsibilidad, el mecanismo elegido podría resultar contraproducente en un contexto inflacionario todavía inestable. “Si la inflación se acelera, ¿van a seguir ajustando igual con ese rezago de dos meses?”, cuestionó, y agregó que el esquema no contempla posibles shocks externos, cada vez más probables en el escenario global actual.
Atraso cambiario y presión sobre las empresas
Desde su mirada, el principal impacto del rezago cambiario se sentirá en el entramado productivo. “Las empresas van a empezar a tener pérdidas por el tipo de cambio que se va a ir dando, porque los costos suben pero el dólar no se compensa”, advirtió. Ese descalce, sostuvo, puede abrir “un pequeño agujero” en sectores industriales que ya vienen golpeados por la recesión.
Como alternativa, Manucci planteó que la actualización de las bandas podría contemplar otras variables además del IPC. “Tal vez hubiera sido mejor combinar inflación con productividad, que es un índice que viene cayendo”, sugirió, para evitar un atraso excesivo que afecte la competitividad.
Inflación reprimida y riesgo de destrucción económica
Consultada sobre el ancla inflacionaria del Gobierno, la economista fue crítica con la estrategia basada en atraso cambiario, ajuste tarifario y política monetaria contractiva. “Sometieron a la población a un ajuste fenomenal y aun así no tienen los dólares para afrontar los vencimientos”, afirmó.
Para Manucci, el error central es insistir con aumentos abruptos de tarifas y quita de subsidios en un contexto de salarios deprimidos. “Todos los aumentos de servicios y transporte están muy por encima del IPC y eso no es corrección económica, es destrucción económica”, sentenció. En ese sentido, advirtió que la inflación estructural no se elimina con recesión, solo se posterga.
Finalmente, remarcó que el ancla salarial es parte del problema. “El modelo necesita mantener la recesión por el terror a la inflación, pero así se corre el riesgo de un colapso productivo irreversible”, alertó. Y concluyó: “La mejor herramienta contra la inflación es producir, tener oferta y competitividad”.