En diálogo con Canal E, Raúl Hutin, empresario textil con 54 años en el sector, advirtió que la industria trabaja al 30% de su capacidad y enfrenta un escenario “terrorífico”.
“El sector textil está pasando su peor época prácticamente desde el principio del siglo XX”, afirmó sin rodeos. Según detalló, actualmente las plantas trabajan a niveles mínimos: “Hoy, 3 de cada 10 máquinas solamente caminan”, lo que impide alcanzar el punto de equilibrio.
El impacto es directo: pérdidas mensuales sostenidas para mantener estructuras y empleo. En su caso, sostiene una fábrica con 100 trabajadores, muchos con más de 30 años de antigüedad. “Estamos permanentemente perdiendo plata todos los meses, tratando de mantener la fábrica a costa de las reservas”, explicó.
Consumo en caída y competencia importada
Para Hutin, el principal problema es la pérdida del poder adquisitivo. “La gente no tiene plata, la gente no puede consumir, y por supuesto no puede comprar ni un repasador, y menos va a poder comprar una pilcha”, describió, reflejando la contracción del mercado interno.
A este escenario se suma la apertura comercial y el avance de plataformas internacionales. “Ahora cualquiera con un celular puede pedir cualquier cosa por Jane, por Temo, por donde sea, y le llega a las 48 o 72 horas”, cuestionó, al advertir que sin regulaciones “China se va a quedar con el mercado del mundo”.
El empresario remarcó que la crisis no es exclusiva del rubro textil: electrodomésticos, calzado, marroquinería, metalurgia y autopartistas enfrentan situaciones similares. “No somos nosotros los empresarios los que no estamos haciendo las cosas bien”, sostuvo, y pidió revisar el rumbo económico.
Costos en dólares y reclamo de medidas
Hutin señaló tres medidas urgentes: recalificación arancelaria, mayor control a la subfacturación y un tipo de cambio “lógico”. “Bajó de 1.500 y pico a 1.400 y moneda. Esto es una pérdida brutal para los industriales porque entra todo muy barato”, advirtió sobre la apreciación del peso.
También cuestionó los costos energéticos: “El gas vale el doble en la Argentina que en Estados Unidos”, ejemplificó, y agregó que el gasoil duplicó su valor en dólares. “¿Cómo voy a competir después?”, planteó.
Con 79 años y más de medio siglo en el sector, el empresario reconoció el impacto emocional de la crisis. “En 54 años nunca viví una situación tan terrorífica como la actual”, confesó. Incluso reveló: “A veces no entro a la fábrica porque me hace doler el corazón”.
Sin embargo, dejó un mensaje de resistencia: “No me voy a dar por vencido ni aún vencido”. Y concluyó reafirmando su compromiso con la producción nacional: “Somos pequeños y medianos empresarios y tenemos nuestras raíces en el país y ninguno va a levantar la fábrica y se va a ir a otro lado”.