En diálogo con Canal E, el economista Ramiro Tosi analizó el cierre del mes y del trimestre, marcado por un fuerte ingreso de divisas del sector agroexportador, la continuidad en la baja del tipo de cambio y señales mixtas en las reservas del Banco Central.
Según explicó, la liquidación del agro superó los 2.000 millones de dólares en marzo, lo que implicó un salto significativo respecto a febrero y ayudó a sostener la estabilidad cambiaria.
Más dólares del agro y un fenómeno inédito en el tipo de cambio
Tosi destacó que el ingreso de divisas alcanzó los 2.032 millones de dólares, lo que representó un aumento cercano al 60% frente al mes previo. Este flujo explica en gran parte la dinámica del mercado cambiario. “Por primera vez en más de 10 años se da que el dólar baja tres meses seguidos”, subrayó el economista, al remarcar lo inusual del comportamiento en Argentina.
En este contexto, el dólar mayorista cerró en torno a los $1.387, consolidando una tendencia descendente impulsada por la mayor oferta de divisas.
Compras del Banco Central y caída de reservas
A pesar del escenario favorable en términos de ingreso de dólares, el Banco Central logró comprar alrededor de 1.600 millones de dólares durante marzo. Sin embargo, Tosi advirtió una anomalía: “Las reservas internacionales terminaron cerca de los 42 mil millones y tuvieron un retroceso importante de casi 3.500 millones”.
La explicación, según detalló, está vinculada a la caída del precio del oro, que forma parte de las reservas: “El oro cayó 11% y eso impactó directamente en la valuación de los activos del Banco Central”.
Salarios en caída y menor demanda de dólares
El economista también puso el foco en la dinámica de los ingresos. Los indicadores como el SIPA y el RIPTE muestran que los salarios continúan cayendo en términos reales.
“El dato de enero volvió a dar caída en términos reales”, señaló, y explicó que esto afecta directamente el consumo y la capacidad de ahorro. En ese marco, la compra de dólares por parte de las familias cayó cerca de un 20%, reflejando la pérdida de poder adquisitivo.
El “ancla salarial” y la estrategia antiinflacionaria
Tosi planteó que, además del equilibrio fiscal, existe otro factor clave en el programa económico: “Otra ancla importante es el ancla salarial”. Esto implica que los salarios crezcan por debajo de la inflación, lo que ayuda a moderar los precios, aunque con impacto en la actividad.
“Si los salarios suben menos que la inflación, eso ayuda a moderar una inflación que igual siguió al alza en el segundo semestre”, explicó.
Inflación en la mira y presión por combustibles
De cara a los próximos datos, el economista advirtió que marzo estará afectado por la suba del precio del petróleo. Según estimó, el impacto en combustibles podría sumar entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales a la inflación.
“Para que la inflación no supere el 3%, va a tener que desacelerar fuerte el rubro alimentos y bebidas”, señaló.
Consumo débil y menor presión sobre precios
El bajo nivel de actividad también juega un rol clave. “Cuando hay un proceso recesivo, eso tiende a morigerar la suba de precios”, explicó. La caída del consumo obliga a empresas y supermercados a sostener promociones y ajustar márgenes, lo que limita aumentos.
En esa línea, los indicadores de ventas en supermercados y mayoristas continúan en terreno negativo.
Bonos en dólares y dudas sobre el financiamiento
Por último, Tosi analizó la estrategia financiera del Gobierno y el desempeño del Bonar 2027. Si bien ese instrumento tuvo buena aceptación, el nuevo bono a 2028 mostró menor demanda y tasas más altas.
“Es una señal amarilla: el gobierno tendrá que pensar un plan B o C si estas colocaciones no alcanzan”, advirtió, en relación a los vencimientos de deuda.