La multitudinaria despedida a Carlos "Indio" Solari en Plaza de Mayo fue uno de los temas centrales analizados en el programa “QR!”, de Canal E. En diálogo telefónico con Pablo Caruso, el politólogo Diego Sztulwark reflexionó sobre el significado cultural y social del fenómeno ricotero y sostuvo que “Los Redondos fueron la banda sonora de un movimiento social”.
Desde las inmediaciones de Plaza de Mayo, donde miles de personas se concentraron para homenajear al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Sztulwark describió un escenario atravesado por la emoción colectiva.

“La Plaza de Mayo está llena. Se puede respirar el 24 de marzo, se puede respirar el 3J y se puede respirar perfectamente la cultura ricotera”, señaló.
Una movilización que atraviesa generaciones
Uno de los aspectos que más llamó la atención del analista fue la presencia masiva de jóvenes que no llegaron a vivir los recitales de Los Redondos, pero que igualmente se sienten parte de ese universo cultural.
“Me parece asombrosa y conmovedora la cantidad de gente joven. Personas que tienen 15, 20 o 25 años menos que yo y que evidentemente heredaron algo de la poética, del gesto y de la comunicación intergeneracional que representan Los Redondos”, afirmó.
Según explicó, esa herencia puede observarse en las formas de expresión, en la estética y en los símbolos que conviven dentro de la movilización.
“Hay una mezcla de fútbol y feminismo difícil de describir, pero extraordinaria. También un tono de cuidado colectivo que era el mismo que se vivía en los recitales”, agregó.
Los Redondos y el vínculo con las luchas sociales
Durante la entrevista, Caruso planteó una definición que circuló durante la jornada: que la cultura ricotera fue “el 2001 antes del 2001”. Sztulwark coincidió parcialmente y profundizó el análisis.
“El 2001 se hizo con bandas de Los Redondos, de eso no tengo dudas. Pero en los años noventa el movimiento ricotero se convirtió en una máquina expresiva de un movimiento social mucho más amplio”, sostuvo.
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Para el politólogo, la banda logró conectar con una generación atravesada por la precarización laboral, la exclusión y la falta de referencias políticas tradicionales.
“Eran jóvenes de los barrios, desocupados o precarizados, sin una orientación establecida. En ese contexto, la contracultura y un contrapoder social se reconocieron mutuamente y encontraron consistencia en ese encuentro”, explicó.
Una herencia cultural que sigue vigente
Consultado sobre las razones que explican la permanencia del fenómeno décadas después, Sztulwark consideró que Los Redondos funcionaron como un puente entre distintas generaciones.
“Son herederos de la contracultura de los años setenta y lograron transmitir esa sensibilidad a los jóvenes de los noventa que buscaban orientación, identidad y rituales colectivos”, analizó.

En ese sentido, destacó que tanto las Madres de Plaza de Mayo como la cultura ricotera ofrecieron espacios de pertenencia en una época marcada por profundas transformaciones sociales.
“Lo que se ofrecía era una poética, una fuerza sonora y un mundo sensible. Fue algo extraordinario. Los Redondos terminaron siendo la banda sonora de un movimiento social”, concluyó.
La movilización en Plaza de Mayo volvió a poner de manifiesto la vigencia de una identidad cultural que, para muchos argentinos, trasciende la música y forma parte de una historia colectiva que sigue encontrando nuevas generaciones dispuestas a apropiarse de ella.
LB