La Argentina cerró el último año con un saldo positivo en su balanza comercial de bienes, pero enfrenta un desafío estructural: la escasez de dólares para equilibrar la balanza de pagos. Así lo explicó el especialista en Comercio Exterior, Marcelo Elizondo, en diálogo con Canal E, quien sostuvo que “la balanza comercial de bienes está bien”, aunque advirtió que ese resultado no alcanza para garantizar estabilidad cambiaria.
Según el analista, “el año 2025 va a arrojar un superávit comercial de unos 10.000 millones de dólares”, con exportaciones cercanas a los 85.000 millones, lo que las convierte en “las segundas más altas de la historia”. Sin embargo, aclaró que este buen desempeño se ve compensado negativamente por otro factor estructural.
El déficit de servicios y la falta de dólares
Elizondo remarcó que “ese buen resultado en la balanza comercial de bienes se choca contra el déficit histórico de la balanza de servicios”, que ronda también los 10.000 millones de dólares anuales. Allí se incluyen no solo los viajes al exterior, sino una amplia gama de servicios que la economía argentina demanda.
En este contexto, el problema no es la salida de divisas sino su escaso ingreso. “Argentina no tiene un exceso de demanda de dólares, tiene estrés porque no tiene ingresos a capitales”, afirmó. Y agregó: “No se puede bajar demasiado la salida de dólares en actividades como el turismo; lo que hay que hacer es ingresar más dólares”.
Para Elizondo, el foco debe ponerse en generar oferta genuina de divisas. “Lo que tiene que preocuparnos es la poca oferta de dólares”, insistió, al tiempo que señaló que el país tiene uno de los niveles más bajos de importaciones en relación al PBI a nivel mundial.
Inversión extranjera, RIGI y normalización económica
Consultado sobre la inversión extranjera directa, Elizondo explicó que su bajo nivel responde a un proceso de transición. “Hay proyectos de salida de empresas extranjeras y crece la inversión local doméstica”, señaló. Además, recordó que en años anteriores “las utilidades no podían girarse y se reinvertían obligatoriamente, lo que inflaba artificialmente los números”.
De cara a 2026, destacó avances clave: “Se está dando un proceso de normalización, de regulaciones y de orden macroeconómico”, con el inicio del desmantelamiento del cepo y un mayor flujo esperado de inversiones. En ese marco, subrayó la importancia del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones: “Hay muchos proyectos anunciados en el RIGI que tienen que empezar a madurar”.
Finalmente, Elizondo enumeró las tres vías centrales para estabilizar la economía: “Tienen que ingresar más dólares por exportaciones, por inversión extranjera directa y por financiamiento”. Y concluyó: “La Argentina va en un proceso de normalización lenta, gradual, pero en avance”.