La situación en el Estrecho de Ormuz continúa condicionando al mercado energético internacional, pese a las señales de una posible reapertura parcial del tránsito marítimo. En este contexto, este medio se comunicó con el especialista en comercio exterior, Miguel Ponce.
Miguel Ponce destacó como principal novedad del día la caída de los precios del petróleo, luego de que Estados Unidos anunciara operaciones de desminado en aguas internacionales del estrecho. Según explicó, Donald Trump aseguró que existe una política de “tolerancia cero” contra nuevas minas y que cualquier barco que las coloque será destruido.
Los barcos siguen sin atravesar el Estrecho de Ormuz
Sin embargo, Irán cuestiona esa versión. “Si lo han desminado, ¿por qué no pasan los barcos?”, señaló al reproducir el argumento iraní. Sobre la misma línea, agregó que, según la información disponible, apenas cinco barcos habían atravesado el estrecho, mientras cientos permanecen detenidos: “Irán dice que el estrecho, en cambio, sigue siendo inseguro”.
Para Ponce, existen dos factores centrales detrás de esa situación: la eventual presencia de minas y la amenaza militar. “Por la presencia real de minas, es decir, que nadie conoce la ubicación de las minas mejor que la que lo conocen ellos, que son las que las colocaron”, explicó.
A esto se suma la posibilidad de una respuesta militar iraní ante cualquier intento de controlar el paso marítimo. “Hasta que estén los dos carriles, el que esté cerca de Omán y el que esté cerca de Irán, cobrando peajes que estarían ya acordados”, detalló.
Encrudecimiento del conflicto entre China y Estados Unidos
Uno de los puntos centrales es el papel de China, principal comprador del petróleo iraní. El especialista sostuvo que Beijing respondió con firmeza frente a las amenazas estadounidenses y que la disputa comienza a trasladarse del terreno militar al económico. “En lugar de la escalada militar, lo que hubo es una amenaza de ataque económico, bloqueo económico, como le llaman ellos”, afirmó.
Según desarrolló, China garantiza la continuidad del flujo de petróleo iraní y busca proteger sus propios intereses comerciales. “China garantiza que el 80% del petróleo iraní, que obviamente va a China, va a seguir fluyendo”, sostuvo.