CIENCIA
Del hielo al laboratorio

“Jurassic Park” bacteriano: hallan en Rumanía un microbio de 5.000 años resistente a antibióticos modernos

Una cepa congelada en una cueva rumana mostró resistencia a diez antibióticos actuales y porta más de cien genes vinculados a esa capacidad. El hallazgo abre una doble inquietud: podría alimentar la crisis global de superbacterias, pero también inspirar nuevos tratamientos.

Cueva Scarisoara, en Rumanía
Cueva Scarisoara, en Rumanía | Freepik

Una bacteria atrapada en el hielo desde hace unos 5.000 años fue aislada en la cueva de Scărișoara, en Rumanía, y sorprendió a los científicos por su resistencia a múltiples antibióticos modernos. El descubrimiento, publicado en Frontiers in Microbiology, revela que el microorganismo no solo sobrevivió milenios congelado, sino que conserva más de cien genes asociados a resistencia antimicrobiana, un fenómeno que hoy representa una de las mayores amenazas sanitarias globales.

La cepa identificada, Psychrobacter SC65A.3, pertenece a un género adaptado a ambientes extremadamente fríos. Aunque algunas especies pueden causar infecciones en humanos o animales, no suelen ser patógenos frecuentes.

El equipo perforó un núcleo de hielo de 25 metros en la Gran Sala de la cueva, un entorno que conserva registros ambientales de hasta 13.000 años. Tras aislarla, los investigadores secuenciaron su genoma completo.

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Las pruebas mostraron que la bacteria resiste diez antibióticos pertenecientes a distintas clases ampliamente utilizadas en la actualidad, entre ellos rifampicina, vancomicina y ciprofloxacina. También es la primera cepa del género en la que se detecta resistencia a trimetoprim, clindamicina y metronidazol, fármacos habituales contra infecciones urinarias, pulmonares y sistémicas.

Reservorio natural de genes

El perfil genético sugiere que bacterias capaces de sobrevivir en ambientes extremos podrían actuar como reservorios naturales de genes de resistencia. Es decir, la capacidad de soportar antibióticos no sería solo consecuencia del uso médico moderno, sino parte de una dinámica evolutiva mucho más antigua.

El genoma también reveló casi 600 genes con funciones aún desconocidas, lo que abre una vía de investigación sobre mecanismos biológicos que podrían tener aplicaciones industriales o médicas.

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Sin embargo, los investigadores advierten un riesgo adicional: en un contexto de deshielo acelerado, la liberación de microorganismos antiguos podría facilitar la transferencia de esos genes a bacterias contemporáneas, agravando el problema global de la resistencia antimicrobiana.

Amenaza y oportunidad

El hallazgo no es únicamente alarmante. Los científicos identificaron once genes con potencial para inhibir o frenar el crecimiento de otras bacterias, hongos e incluso virus. Esa propiedad podría servir de base para desarrollar nuevos antibióticos en un escenario donde muchos tratamientos pierden eficacia.

Cristina Purcarea, investigadora de la Academia Rumana y coautora del estudio, señaló que estos microorganismos producen enzimas y compuestos antimicrobianos “únicos que podrían inspirar nuevas estrategias terapéuticas”.

Ciencia con cautela

El equipo subrayó que el manejo de estas cepas requiere estrictos protocolos de bioseguridad. “Estas bacterias antiguas son esenciales para la ciencia y la medicina, pero deben manipularse con cuidado para evitar cualquier propagación incontrolada”, explicó Purcarea.

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El descubrimiento confirma que la resistencia a los antibióticos es un fenómeno mucho más antiguo de lo que se creía. Y aunque la imagen remita a una ficción tipo “Jurassic Park”, el verdadero desafío no es revivir el pasado, sino entender cómo su legado genético puede impactar en la medicina del futuro.

DCQ