En Córdoba, el fenómeno Therian, personas que se identifican de manera subjetiva e interna con animales, empezó a ganar presencia en redes sociales y en encuentros de jóvenes, lo que abrió un nuevo debate social sobre identidad, salud mental y convivencia.
En diálogo con Punto a Punto Radio (90.7), la psicóloga Cecilia Jaguet explicó que se trata de personas que continúan desarrollando su vida cotidiana con normalidad, pero que construyen una forma particular de identificación personal.

“¿Hablamos de una moda o hablamos de una cuestión de salud mental?”, planteó la especialista al analizar el crecimiento de este tipo de expresiones entre adolescentes, que hoy conforman el principal grupo etario vinculado a este fenómeno.
En ese marco, remarcó que no se puede diagnosticar ni patologizar a una persona únicamente por la manera en que se expresa o se nombra. “No es simplemente ver a una persona o escuchar a una persona decir ‘soy un zorro’ o ‘soy un perro’ y ladro así. No implica solamente eso, va más allá”, sostuvo, y aclaró que cualquier evaluación en salud mental requiere un proceso profesional exhaustivo.
Para Jaguet, uno de los factores centrales es la necesidad de pertenencia. “Quizás al juntarse y decir ‘somos Therian’ implica que hay un otro que me está entendiendo, que no me juzga”, señaló, y vinculó esta búsqueda de grupos con procesos habituales de la adolescencia, donde la construcción de identidad y el reconocimiento del otro resultan claves.
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Sin embargo, la psicóloga marcó un límite concreto en la convivencia social. “Hay un límite, que es exceder el espacio personal del otro”, advirtió, y puso como ejemplo conductas que pueden generar incomodidad o daño en terceros. “No podemos estar mordiendo a otras personas o molestando en la rutina a otras personas”, expresó.
En ese sentido, subrayó la importancia del rol de los adultos responsables que acompañan quienes se identifican con este movimiento. Indicó que es fundamental observar si estas conductas afectan la rutina, la socialización o el desempeño cotidiano. En esos casos, recomendó realizar una consulta profesional para evaluar la situación y encontrar herramientas de acompañamiento.
“Es muy importante entender que para llegar a un diagnóstico relacionado a la salud mental atravesamos distintas etapas evaluativas con el paciente”, explicó, y enfatizó que “no podemos estar diciendo que tienen una enfermedad mental, porque no conocemos la subjetividad y lo que está atravesando esa persona”.
Mientras el fenómeno continúa expandiéndose en distintos países y comienza a instalarse también en Córdoba, la especialista insistió en la necesidad de escuchar sin prejuicios, acompañar los procesos de identidad y, al mismo tiempo, sostener límites claros para resguardar la convivencia en el espacio público.