El miércoles 8, durante una conferencia de prensa desde el espacio, los cuatro tripulantes de la misión Artemis II demostraron su asombro por la extraordinaria experiencia que están atravesando. El comandante de la misión, Reid Wiseman, se refirió al impacto de lo vivido como "un verdadero regalo". Y agregó: "Tenemos mucho en qué pensar, anotar y escribir. Entonces podremos sentir plenamente lo que acabamos de vivir".
En la expedición, integrada por los astronautas estadounidenses Wiseman, Victor Glover (piloto), Christina Koch (especialista de misión) y Jeremy Hansen (especialista de misión de la Agencia Espacial Canadiense), se logró establecer un rércord de distancia de la Tierra durante su sobrevuelo lunar. En menos de dos días, está previsto que americen en el océano Pacífico para finalizar los 10 días de misión alrededor del satélite natural de la Tierra.

Privilegio irrepetible
"Ni siquiera he empezado a asimilar lo que hemos vivido", dijo Glover. Y destacó que aún restan momentos asombrosos: "Todavía nos quedan dos días más, y atravesar la atmósfera a bordo de una bola de fuego también es algo profundo".
"Voy a estar pensando y hablando de todas estas cosas por el resto de mi vida", aseguró Wiseman, quien agregó que el eclipse solar fue particularmente conmovedor: "De hecho, ahora mismo tengo escalofríos solo de pensarlo, me sudan las manos".
Por su parte, la astronauta Koch, ante la consulta de los medios sobre qué extrañarán de esta experiencia, destacó "la camadarería". "Echaré de menos estar tan cerca de tanta gente y tener un propósito común, una misión común, trabajar duro en ello todos los días a cientos de miles de kilómetros de distancia con un equipo en Tierra", explicó.
Además, declaró que esta misión los unió más allá de lo profesional: "Esta sensación de trabajo en equipo es algo que no se suele tener, ya sabes, como adulto", añadió Koch. "Quiero decir que somos tan cercanos como hermanos. Ese es un privilegio que nunca volveremos a tener".

Aunque la convivencia no resultó demasiado cómoda debido a que están compartiendo un espacio pequeño (y un inodoro que no funciona bien), Koch sostiene que no cree estar lista "para que termine" y que al equipo le ha "encantado vivir en Orión", su cápsula espacial. La astronauta aclara que "todo esto es un paquete. No podemos explorar más a fondo a menos que hagamos algunas cosas que son incómodas, a menos que hagamos algunos sacrificios, a menos que tomemos algunos riesgos" porque "todas esas cosas valen la pena".
Koch bromeó con que la cápsula "es más grande en microgravedad" aunque "estamos chocándonos el uno con el otro el 100% del tiempo".
Artemis II: cuándo, cómo y dónde amerizará la nave espacial Orion cuando regrese a la Tierra
Por su parte, Hansen manifestó su asombro por ser testigo de cosas "que nunca había imaginado" mientras volaba alrededor de la cara oculta de la Luna. Al tiempo que destacó que su perspectiva de la vida no ha cambiado: "Vivimos en un planeta frágil en el vacío y la nada del espacio".
Y cerró con un mensaje para quienes transitan la vida terrestre: "Nuestro propósito en el planeta como seres humanos es encontrar la alegría (...) y animarnos mutuamente creando soluciones juntos en lugar de destruir". "Cuando lo ves desde aquí arriba, eso no cambia. Simplemente se confirma", destacó.
El lado oscuro de la Luna en HD
Uno de los hitos de la misión del Artemis II de la NASA fueron la imágenes de la Luna que lograron capturar en alta definición. Por ejemplo, recrearon desde el lado oscuro de la Luna la fotografía conocida como "Earthrise", de la Apolo 8.

Además, la tripulación logró fotografiar la Cuenca Orientale (Orientale Basin), un cráter de 965 kilómetros de diámetro, en lo que resultó la primera observación humana directa de esta zona, previamente explorada solo por robots. También se registraron imágenes del Polo Sur "invertido" desde una perspectiva única, e imágenes detalladas de la superficie lunar tomadas con equipos de última generación.
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