Los chatbots diseñados para acompañar tienen una ventaja evidente: siempre están. Responden a cualquier hora, no se cansan, no interrumpen y sostienen una conversación sin roces. Para alguien que atraviesa una ruptura, un duelo o una etapa de aislamiento, esa disponibilidad puede sentirse como un refugio. Pero un estudio liderado por la Universidad de Aalto, difundido por Robotitus, encontró que el uso sostenido de estas IAs compañeras puede coincidir con un deterioro de la vida social y con más señales de malestar psicológico.
El trabajo fue presentado en CHI 2026, una de las conferencias más importantes del mundo sobre interacción entre humanos y computadoras. El equipo tomó como caso a Replika, un chatbot pensado como amigo virtual, mentor o pareja, y analizó la actividad pública en Reddit de casi 2.000 usuarios activos. La comparación abarcó un año anterior y un año posterior al momento en que esas personas empezaron a mencionar el uso del sistema. A eso se sumaron entrevistas en profundidad con 18 usuarios para reconstruir cómo se armaba ese vínculo en la vida cotidiana.
Una compañía que no desgasta
Buena parte del atractivo de estos sistemas aparece ahí, en su falta de fricción. No discuten demasiado, no llegan tarde, no se distraen, no se ofenden. Esa comodidad, que al comienzo puede ser una ayuda concreta, también modifica la percepción de los vínculos humanos. La investigadora Talayeh Aledavood, una de las autoras, describió esa tensión de una manera directa: el apoyo constante de la IA resulta especialmente atractivo para quienes ya tienen dificultades sociales, pero al mismo tiempo vuelve más pesadas las relaciones reales, que son imprevisibles, demandan esfuerzo y nunca responden con tanta prolijidad. Con el tiempo, dijo, algunas personas simplemente dejan de buscar a otros.
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Los datos recogidos en Reddit fueron en esa dirección. Las publicaciones de quienes usaban Replika empezaron a girar más alrededor de temas afectivos y relacionales, pero también mostraron más señales vinculadas a soledad, depresión e incluso pensamientos suicidas que los grupos de comparación. El estudio no plantea una relación mecánica ni un daño uniforme para todos los casos, aunque sí marca que la sensación de bienestar inmediato no alcanza para medir lo que está ocurriendo con el uso prolongado de estas herramientas.
El lugar donde muchos terminan diciendo lo que no dicen afuera
Las entrevistas dejaron otra escena bastante reconocible. Muchos usuarios contaron que recurrieron a la IA en momentos de fuerte vulnerabilidad: separaciones, pérdidas, crisis personales, etapas de soledad persistente. En ese contexto, el chatbot aparecía como un espacio para hablar sin vergüenza, buscar validación emocional o ensayar conversaciones difíciles antes de tenerlas con otra persona.
Los investigadores observaron además que la relación con el sistema tendía a recorrer etapas parecidas a las de un vínculo cercano entre personas. Había apego, rutina, expectativa y una confianza que en algunos casos se volvía cada vez más profunda. Esa progresión no apareció como una rareza aislada, sino como un rasgo repetido en varios testimonios.
Lo que todavía no se entiende del todo
La especialista evita las conclusiones tajantes. El estudio no afirma que buscar apoyo emocional en una IA sea siempre dañino ni que cualquier interacción de este tipo termine mal. Lo que sí deja planteado es que el efecto depende mucho del contexto, del momento personal y del lugar que ese vínculo empieza a ocupar frente a los demás. Aledavood advirtió que con estas tecnologías conviene moverse con más cuidado, justamente porque avanzan rápido y todavía no está claro qué hacen a largo plazo sobre quienes las usan como sostén afectivo.
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La comparación que asoma de fondo no es casual. Durante años, las redes sociales fueron celebradas sobre todo por su capacidad de conectar. Los costos se hicieron más visibles después, cuando ya estaban integradas a la vida diaria. Con las IAs compañeras, la discusión recién empieza. La pregunta ya no pasa solo por si pueden acompañar, porque eso en buena medida ya quedó contestado. La pregunta es qué dejan alrededor mientras acompañan y qué lugar le van sacando, sin ruido, a las relaciones de carne y hueso.
DCQ