Para la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense se prevé este lunes 23 de febrero un índice UV "muy alto", con valores que oscilarán entre 9 y 10. Se recomienda evitar la exposición directa al sol, especialmente durante las horas del mediodía.
En el norte y centro del país, el Servicio Meteorológico Nacional pronostica niveles "extremos" superiores a 11. En la Patagonia, los valores serán más moderados, aunque se mantiene la necesidad de protección en todo el territorio nacional.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El Índice UV (IUV) es una medida estándar internacional de la intensidad de la radiación ultravioleta (UV) emitida por el sol en la superficie terrestre. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta escala comienza en 0 y no tiene un límite superior; cuanto más alto es el valor, mayor es el potencial de daño para la piel y los ojos, y menor es el tiempo necesario para que se produzca una lesión.

Conocer este índice es vital para la salud pública porque permite a las personas adaptar sus actividades al aire libre según el nivel de riesgo. La radiación UV es un factor ambiental acumulativo; niveles bajos no implican ausencia de riesgo a largo plazo, pero los niveles altos y extremos exigen medidas de protección inmediatas para evitar quemaduras agudas y problemas crónicos.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La exposición excesiva a la radiación UV puede causar efectos adversos inmediatos, como quemaduras solares, y consecuencias graves a largo plazo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que los rayos UV son la principal causa de cáncer de piel y pueden provocar daños oculares significativos, como cataratas y pterigión, además de debilitar el sistema inmunológico del cuerpo.
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Incluso en días nublados, la radiación puede ser peligrosa, ya que las nubes no filtran todos los rayos UV. El daño solar ocurre de manera silenciosa y puede manifestarse años después en forma de envejecimiento prematuro de la piel, manchas y lesiones precancerosas, lo que subraya la importancia de la prevención constante desde edades tempranas.
Para protegerse de manera efectiva, la OMS recomienda limitar el tiempo de permanencia bajo el sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, cuando los rayos son más intensos. Es fundamental buscar la sombra y utilizar prendas de vestir que cubran la mayor parte del cuerpo, sombreros de ala ancha y anteojos de sol con filtro UV certificado para resguardar la visión.
Asimismo, se debe aplicar protector solar de amplio espectro con un Factor de Protección Solar (FPS) de 30 o superior en todas las áreas de la piel expuestas. La aplicación debe realizarse al menos 20 minutos antes de salir y renovarse cada dos horas, o con mayor frecuencia si se realiza actividad física o se entra al agua, independientemente de la intensidad percibida del calor.