martes 04 de agosto de 2020 | Suscribite
COLUMNISTAS / estructura productiva
viernes 31 julio, 2020

Cerdos y Cormillot

. Foto: cedoc

La carta de académicos, intelectuales e investigadores del CONICET titulada “No queremos transformarnos en una factoría de cerdos para China ni en una fábrica de nuevas pandemias” constituye un manifiesto contra la producción agropecuaria en la Argentina. La posibilidad de firmar un acuerdo con China para la producción de carne porcina con destino a ese mercado potenció el debate sobre la estructura productiva que no se detiene en la agricultura; incluye los minerales, los combustibles, el litio y el consumo de carne.

La carta culpa al deterioro medio ambiental y las formas de producción de todas las enfermedades infecciosas que afectaron a la humanidad desde sus orígenes. El COVID-19 brinda a estos grupos una oportunidad para desplegar una campaña de amplios alcances políticos contra el modelo agroindustrial y reemplazarlo por el modelo de la Soberanía Alimentaria que promueve un “paradigma productivo sano y agroecológico”.

El Gobierno utilizó la misma excusa de Soberanía Alimentaria para impulsar la expropiación de la empresa Vicentin SA exportadora de granos, oleaginosos y aceites sin reparar que ese concepto no tiene relación con un país exportador de alimentos. La Soberanía Alimentaria tal como está reflejado en el documento promueve una agricultura familiar que quizás sea propicia  en países de escaso desarrollo que dependen de las importaciones y de la ayuda internacional para alimentar a su población.

El acuerdo con China para la exportación de carne porcina de concretarse constituye una de las pocas buenas noticias del momento. La posibilidad de transformar los granos en productos de mayor valor agregado y generar miles de puestos de trabajo para la exportación no solo revalorizará la producción agropecuaria sino que aportará recursos genuinos para aliviar la situación social. Este tipo de emprendimientos abre también nuevas perspectivas que requerirán de una estrecha colaboración pública privada para garantizar la viabilidad y un horizonte de largo plazo.

Los miedos expresados en la carta sobre las posibilidades de nuevas enfermedades son reales y  requerirán de estrictas normas y controles sanitarios que demandará un trabajo efectivo de los organismos estatales. La falta de reglas sanitarias es lo que posibilitó la propagación del  COVID 19 desde un mercado en Wuhan a todo el globo. China a pesar de su desarrollo es todavía un país de economía dual donde conviven las tradiciones populares con los últimos adelantos tecnológicos. Estas contradicciones y la falta de transparencia en un país de 1400 millones facilitaron la propagación de enfermedades que hubieran sido posible controlarlas con adecuados niveles  técnicos e independencia del poder político.

La carta demuestra un profundo desprecio por la autonomía de los productores y de los consumidores. Todo estaría manejado por las corporaciones internacionales y poderes globales que imponen a unos y otros qué producir y consumir. Los sujetos aparecen como títeres sin  discernimiento porque han sido fagocitados por  el aparato publicitario. Esa situación le impide  apreciar los beneficios del nuevo paradigma y las experiencias ofrecidas por las organizaciones sociales. Todo el relato trasunta una superioridad moral para juzgar e imponer a la sociedad un modelo sin conceder libertad para la elección.

Los párrafos dedicados a la soja transgénica reúnen los mismos ingredientes. La soja es acusada de la deforestación, agrotóxicos y desgaste de suelos a pesar de que los agricultores, lo que trabajan la tierra, siguen cultivándola por su demanda y precios. Más del 80% se destina a harinas y aceites exportada a Europa y Asia. Si esta oposición  avanzara la Argentina debería olvidarse de sus recursos naturales y dedicarse a la agricultura familiar.

Estas proclamas en favor de un paradigma sano y agroecológico recuerdan a las enseñanzas del Dr. Alberto Cormillot quien desde hace décadas combate la obesidad y las enfermedades cardiovasculares con sus menús dietéticos. Pero Cormillot nunca se hubiera imaginado que sus enseñanzas serían recogidas con fines políticos y lo convertirían en ejemplo de llamados  líderes sociales preocupados por la salud.

 

*Diplomático.


Comentarios

RECOMENDAMOS...

Periodismo puro

© Perfil.com 2006-2018 - Todos los derechos reservados

Registro de Propiedad Intelectual: Nro. 5346433 | Edición Nº 5077

Domicilio: California 2715, C1289ABI, CABA, Argentina  | Tel: (5411) 7091-4921 | (5411) 7091-4922 | Editor responsable: María José Bonacifa | E-mail: perfilcom@perfil.com | Propietario: Editorial Perfil S.A.