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Charla técnica

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Mahíques. Al cumplir 75 años debía jubilarse pero será a los 80. | cedoc

Es una final, muchachos. Mata-mata. Atentos al pizarrón. Miren las caras. El cruce de las flechas. El que cae por la banda, al que le tiran los pelotazos de salida, es Faroni. Una joyita de las inferiores del espectáculo teatral que Sergio Massa ascendió a la primera desde el pozo ciego de la política. Las pide todas sin el control orientado de nadie. Deja los pantaloncitos sucios en empresas de lavado. Su esposa, Erica Gillete, afeita al ras el barro de los tapones marcados.

La AFA aguanta en bloque bajo. El FBI presiona alto. Los centrales, Tapia-Toviggino, tratan de sacar a los Faroni del área peligrosa con un voleo en el culo, como para que corran al espacio. Al arquero, un tal Juan Pablo Beacon, tiene dos pendrive en lugar de piernas. Es flojo de dedos. Le van grandes los guantes. Mete adentro las denuncias que las defensas de los imputados revolean afuera.

El cinco “de posición” es el ministro de Justicia, Juan Pablo Mahíques. Comparte la mitad de la cancha con Karina Milei. Ella es más de quite. De llevársela para salir de contra ataque. Mahiques reparte cargos, obligaciones, maneja la salida de todo el equipo con los dos volantes interiores que tiene en tribunales. Uno, “Pie redondo”, es un rústico con más ambición que condición. Cuando se la dejan al pie, la devuelve cambiada. El otro, “Falso nueve”, se tira atrás para recibir. No comete faltas. Nunca una tarjeta de crédito en rojo. Goleador siempre efectivo. No falla en la definición.

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Pausa de hidratación. Refresquen la memoria. Ellos vienen mal. Quieren elegir el juez. Están desesperados. El ministro sale a boquear. Cabecea los centros que le tiran los periodistas amigos. Ahora niega tener relación con la pareja de centrales que entrega a Messi, la selección, el fútbol argentino, para hacer negocios. Hace tres meses admitió que sí, que trabajó con ellos, para ellos. Recuerden, muchachos. No olviden a quien hay que marcar cuando empiecen los tiros libres. Son los que se besan el escudo de la camiseta, cualquiera sea quien se la pone.

El padre del ministro, Carlos “Coco” Mahíques, camarista en Casación Penal, festejó sus 74 años con decenas de invitados de “la familia” judicial en la presunta mansión Toviggino de Pilar, valuada en 20 millones de dólares, escriturada a nombre de un par de testaferros. En noviembre, al cumplir 75 años, Coco debía jubilarse. El Senado aprobó un dictamen que le permite seguir en el cargo hasta los 80 años. Entregó la resolución atada con moño celeste y blanco, como el título que Tapia le regaló a Rosario Central. El sobre adjunto llevaba una tarjeta firmada por “Tus amigos”, abrochada con florcitas celestes. Un ramito de “No me olvides”.

El juez Diego Amarante procesó a Tapia-Toviggino por evasión de impuestos. Retención indebida de 19.000 millones de pesos. Al toque, les prohibió salir jugando desde abajo del país, si antes no depositaban 30 millones de pesos. Tapia dejó ese vuelto. Viajó a la final de la Champions, al Mundial. Se ausentó dos meses del Ceamse, donde todavía figura como “presidente”. La administración de esa empresa es compartida por Ciudad, provincia de Buenos Aires, gobierno Nacional. Una “línea de tres”, Macri, Kicillof, Milei, con una caja que pone millones en pauta publicitaria. ¿Quién le concedió la licencia a Tapia? ¿Por qué mantienen en el cargo a un funcionario procesado?

Vuelvan al juego, muchachos. No entren en provocaciones. Impongan la trayectoria, el toque sutil de honestidad, la tenencia de argumentos, la posesión de decencia. No se enreden en discusiones inútiles. No arriesguen la integridad. Es un partido largo. Si nos toca sufrir, podemos llegar a los penales. Hay fiscales listos para entrar. Jueces atentos en el Var. Paciencia. Mientras tanto hay que juntar pases de facturas. En algún momento la oportunidad de convertir esto en algo mejor, aparece. No hay apuro. Falta mucho todavía. Piensen. Pelota a los nuestros, cabeza levantada, mirada al frente, coraje, orgullo, corazón.

Somos Argentina, muchachos.

*Periodista y escritor.