martes 26 de octubre de 2021
COLUMNISTAS OPINION
20-03-2021 22:25
20-03-2021 22:25

Crece el "riesgo agobio" de Guzmán

20-03-2021 22:25

Otra vez se vuelve a poner el ojo en el alza sin prisa pero sin pausa del riesgo país, el índice que señala cuánto más le cuesta a la Argentina tomar deuda en el exterior respecto a los países desarrollados. Dicho aumento viene de la mano tanto de nuestras dificultades económicas como, sobre todo, de las trabas que se vienen desnudando en el Frente de Todos con el plan de Martín Guzmán.

Tras el acuerdo con los bonistas del año pasado, el ministro de Economía encaró la negociación con el FMI para reducir los desembolsos de 2021 y refinanciar la deuda con el organismo. Para ello impulsó una importante reducción del déficit fiscal, que viene subiendo y se disparó con la pandemia. 

Claro que esa propuesta de recorte, que implica por ejemplo bajar diferentes subsidios estatales a la energía o el transporte, se propuso ejecutarla en un año electoral. El cristinismo y Axel Kicillof (que como gobernador bonaerense sigue siendo el consultor económico favorito de la vicepresidenta) empezaron a bombardear en las últimas semanas los lineamientos trazados por Guzmán. PERFIL lo viene señalando con insistencia.

Son datos, no opinión. De la misma manera que aquí se planteó hace un mes la falta de vacunas que ahora Alberto Fernández y Carla Vizzotti blanquearon (http://bit.ly/LaotrabombaquedejoGines), se ha marcado el intento de delimitarle la cancha a Guzmán.

Los ejemplos cunden. El último, hasta ahora, ha sido la imposición del Sipre, un sistema que obliga a 500 grandes empresas a mandarle todos los meses al Gobierno sus precios de venta, stocks de mercadería y cantidades producidas y vendidas. Este mecanismo lo maneja Paula Español, secretaria de Comercio y fiel seguidora de Kicillof. Guzmán ha dicho que la inflación es producto de los desequilibrios macroeconómicos y no milita los controles de precios. No parece importar.

Tampoco parece importar que Guzmán quería imprimirle velocidad a la negociación con el FMI, mientras la vicepresidenta convenció al Presidente de qué apuro hay, si no es mejor esperar a que pasen las elecciones de octubre, para que lo que se firme (un acuerdo de facilidades extendidas por el que la Argentina debería hacer algún ajuste estructural) no afecte las chances del oficialismo.

Esos acuerdos suelen ser por diez años e implican que el Fondo hace un monitoreo constante de la economía. El cristinismo plantea que sea por veinte años y Máximo Kirchner propone que cuente con el apoyo de todos los presidenciables propios y ajenos. Vamos, que los Reyes Magos no existen.

Estas piedras horadan el camino que se propuso Guzmán. De ello han tomado nota empresarios e inversionistas, que observan con preocupación cómo se escurre su poder y, por ende, sus promesas. Sus raleados encuentros en su viaje a EE.UU. lo ratifican.

A propósito de ese periplo, una inquietud se esparció por ciertos despachos del Palacio de Hacienda en las últimas horas. El rumor indica que Guzmán adelantó su ida a Nueva York y Washington, con agenda sin difusión, para tener tiempo en una supuesta búsqueda de vivienda en las afueras o en la propia Gran Manzana.

Voceros de Guzmán negaron la especie. Y sí. Como también rechazaron que esté agobiado, como se explicó la salida de Marcela Losardo del Gobierno. “Tengo 0% de agobio en sangre”, sostienen que dijo el ministro.

Tiene lógica. Lo mismo que la predicción que campea en la Casa Rosada en torno al último recambio ministerial: el Martín Soria de Economía también será impulsado desde la vicepresidencia, si Guzmán termina como Losardo.