COLUMNISTAS
ESTAMOS Y NO ESTAMOS

El espacio híbrido

El mundo híbrido y un escenario dividido entre lo "virtual" y lo "real", entre quienes se toman un café en un bar con la computadora o el celular en mano y quienes leen un libro, pero también scrollean.

Estamos y no estamos
Estamos y no estamos | CEDOC-PERFIL

Estamos y no estamos. Son aproximadamente las once de la mañana en un café muy cool de Palermo Hollywood. Febrero de 2023. Buenos Aires está lleno de autos, y la gente se siente tan cansada como si fuera diciembre. Eso sí, el calor es igual de insoportable que siempre. Me pedí un flat white y una medialuna con jamón y queso como incentivo para una mañana de trabajo en esta columna. Me detuve en lo que estaba pasando alrededor mío.

“Estamos y no estamos”, pensé. Conté - además de mí - 14 personas en el local, de las cuales seis estaban aprovechando el free Wi-Fi con su computadora, y otras siete estaban con la cara adentro del teléfono celular.
Uno solo de ellos tenía un libro en la mano, que intercalaba con algún scrolleo cada tanto.

Rawls

El mundo híbrido, que fue ganando cada vez más lugar en nuestras vidas en los últimos años, podría definirse como aquel espacio en donde la tierra y la nube se juntan. Donde lo “real” y lo “virtual” se superponen para crear algo totalmente distinto. Estamos juntos con alguien, compartiendo un café, y al mismo tiempo estamos escribiendo un tweet, contestándole a la que nos gusta una historia de Instagram - y subiendo otra a ver si nos la contesta - y discutiendo en el chat del edificio porque los del 7C tienen una pérdida de agua que molesta a los de planta baja.

Este mundo es analizado muchas veces desde una cierta nostalgia romántica por el pasado sin tecnología. Como podemos ver en esta exquisita letra de Zambayonny:

Nos reímos con caracteres
Conversamos siempre a distancia y nos enamoramos de una luz
Tenemos casi un tera de fotos
¿Che cuando nos juntamos a verlas?
Estamos cada día más solos mostrando una comida cualquiera
Tenemos un castillo en la nube
Y todas las visitas contadas
Pero la realidad nos sacude con el olor a tierra mojada
Ciudadanos del mundo (2020) - Zambayonny

Nada nuevo bajo el sol

No es casual que la letra de Zambayonny termine con un “te espero donde nos dejamos”. La necesidad de volver a un mundo donde solo existía la tierra es algo típico de cualquier momento de profundos cambios. 

A mediados del siglo XIX, cuando el progreso tecnológico de las dos primeras revoluciones industriales comenzó a abrumar a parte de la sociedad, nació el romanticismo como escuela de pensamiento: Volver a la naturaleza, la
valoración de la vida en el campo y la exaltación de las pasiones fue una consecuencia lógica de un mundo cada vez más urbano, técnico y mecánico. ¿No nos pasa hoy algo parecido? ¿Cuántos de nosotros no pensamos alguna vez en tomarnos unas buenas vacaciones de la tecnología? “desconectarnos” lo llaman algunos. Otros, un poco más marketineros o hipsters, hablan de “de-tox digital”. Pero, aunque a veces cueste asimilarlo, el mundo híbrido vino para quedarse, y está transformando la condición humana.

El diseñador gráfico y artista norteamericano Nickolay Lamm realizó una serie de ilustraciones que permiten visualizar la densidad de las redes Wi-Fi en la ciudad de Washington D.C. En estas imágenes vemos, por ejemplo, el Congreso norteamericano casi cubierto de líneas de colores.

Hablando a tu culo

Información volando de un lado hacia el otro. Un tweet para acá, un emoji para allá, una foto, un audio, un sticker, que atraviesan las ciudades constantemente. Los vemos pero no los vemos. Este es un ejemplo muy visual
de lo que sucede en nuestro mundo híbrido.

El contexto al que cada vez tendremos que acostumbrarnos más, es el de la dimensión híbrida, donde la nube y la tierra se fusionan en un solo espacio. Con esa realidad, dependerá de nosotros si la usamos para volvernos una parte aislada de un enjambre digital, o si nos ayuda a conectarnos más con el resto de la comunidad.