lunes 18 de octubre de 2021
COLUMNISTAS la muerte de las ideologías
03-01-2021 03:35
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El marketing produce desastres

03-01-2021 03:35

Hace cuarenta años, en cierto país africano cuando despegaba un avión, tres religiosos se colocaban en el extremo de la pista y tocaban una melodía con instrumentos que parecían un Lechgold Alphorn. Los periodistas que cubrían el acontecimiento decían que la fuerza de la magia era infalible: cuando los sacerdotes hicieron sonar sus trompetas nunca se accidentó un avión. Con los años la ciencia volvió al mundo más craso, ahora nadie se sorprende si un avión decola, lo atribuyen a turbinas, motores, viento, cosas pueriles que no tienen el encanto de la magia.

Hace pocos días los medios argentinos revivieron la fascinación de la epopeya del despegue de un avión, cuando uno de los voceros del relato oficial despidió a la aeronave que salvaría a los argentinos de la muerte trayendo vacunas rusas de dudosa factura. El fanatismo ideológico reemplazó a la religión para convertir al vuelo en algo sobrenatural.

En países aburridos como todos los europeos, con excepción de la delirante Hungría, los norteamericanos y bastantes latinoamericanos, no hubo misiones ultra secretas para hablar con laboratorios, ni tanto despliegue de prensa para recibir a la vacuna Pfizer, que llegó como carga en vuelos comerciales. En Ecuador me inscribí ya para recibirla. Se aplicará masivamente en pocas semanas, dando prioridad a quienes tenemos bastantes años y dolencias que acrecientan nuestro riesgo. Fue una gestión eficiente del ministro de Salud, Juan Carlos Cevallos, que no se tuvo que tocar un Alphorn en el aeropuerto. ni manejar redes secretas de información. Simplemente compró en el mercado la mejor vacuna existente.

Desde el sentido común, no parecen reales las dificultades que encuentran los científicos del gobierno argentino para usar la Pfizer. Me vacunaré en la farmacia que está en el primer piso de este edificio, uno de los diez mil sitios de vacunación que formarán la red del gobierno ecuatoriano.

El fanatismo ideológico convirtió el vuelo de la Sputnik V en algo sobrenatural

Si gobiernos normales trabajan con eficiencia y no con hechizos, vale preguntarse ¿por qué estamos en la lista de países que han comprado la vacuna rusa con Venezuela y la Bielorrusia de Alexander Lukashenko? Hemos cambiado de vecinos, de la lista de países de hace un año, con los países más avanzados de la tierra, a una lista de obscuras tiranías.

Dirigentes que no fueron de izquierda cuando existía la izquierda, creen que hacer tratos con el gobierno de Putin les hace revolucionarios. No se dan cuenta de que el jefe de estado de Rusia no es ya el líder del proletariado internacional, sino un Zar reaccionario con corbata, que encabeza una horda de multimillonarios capitalistas que asesina a sus adversarios dentro y fuera del país.

El combate a la pandemia ha evidenciado los problemas de los gobiernos autoritarios y las ventajas de la democracia. La vacuna Sputnik V, cuyo nombre también es marketing político, la produce Gamaleya, una institución rusa de alto nivel que desarrolló dos vacunas contra el ébola, una verdadera proeza en el mundo de la medicina. A lo largo de este año publicó poco material sobre la evolución de sus trabajos, pero en el sitio Clinical Trier, que difunde lo que dicen las empresas acerca de sus investigaciones, Gamaleya dice que terminará la fase 2 con 110 voluntarios este 31 de diciembre, y que la fase 3 empezó el 7 de septiembre y terminará 1 de mayo 2021. Cuando compró las vacunas el gobierno argentino anunció que la fase 3 había terminado. ¿Cuál mintió?

En la televisión local dos médicos periodistas han dado información valiosa a lo largo del año, basada en sus conocimientos científicos, Claudio Zim y Nelson Castro. Coinciden con el profesor de la George Washington University Elmer Huerta de la CNN, y con el principal epidemiólogo de la Casa Blanca Anthony Fauci, en alertar acerca de los peligros de la vacuna rusa. Con ellos está de acuerdo el presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin, que se negó a recibir una vacuna peligrosa para los mayores de 60 años. En contraste es enorme la lista de mandatarios y personalidades de los países occidentales que se han puesto la Pfizer. Alberto Fernandez actúa como Putin, no se pone la vacuna y es bueno que así actúe porque todos queremos que goce de buena salud por mucho tiempo.

Todas las publicaciones especializadas importantes como The Lancet, New England journal of Medicine, The Journal of Infectious Diseases, American Family Physician, Circulation transmiten la mima suspicacia acerca de la Sputnik V. La vacuna de Pfizer inyecta parte del código genético del virus en el cuerpo, lo que en principio permite combatirlo en todas sus mutaciones. Sputnik V es una vacuna vectorial que elimina los genes peligrosos de los virus, dejando una especie de vehículo de transporte del virus o “vector viral”. Resumiendo: deja un virus debilitado.

El Gobierno dice que Pfizer pidió cosas inaceptables que impidieron llegar a un acuerdo. ¿No sería bueno que diga qué cosas pidió Pfizer a Argentina, que no fueron obstáculo para que firme acuerdos con los países más avanzados del mundo?

Es inexplicable que Argentina no cuente con una vacuna seria y compre una que no protege a la población de riesgo, en aras de la solidaridad con una revolución proletaria que desapareció el siglo pasado.

Parecería que uno de los factores que está pudriendo la política es el uso masivo de lo que llaman marketing político, mezclado con la viveza criolla. Algunos están más interesados en producir eventos marketineros que en solucionar los problemas de la población. Tal vez pensaron que era preferible llegar antes de diciembre con una mala vacuna, que esperar unas semanas hasta conseguir un producto que proteja a la gente. Importaba más la imagen que la salud.

El marketing político y la publicidad son el principal defecto de este gobierno. Su uso desordenado no le proporciona ningún beneficio.  Todos estos gastos y espectáculos no impidieron que siga cayendo la imagen de Aníbal y Cristina.  La gente no es manipulable, se percata de que juegan con su vida para hacer publicidad y se enoja.

Pasó lo mismo con el sepelio de Diego Armando Maradona, convertido en un lamentable espectáculo, que colaboró para que vuelva con furor el virus que estaba controlado en el AMBA. Adueñarse de la imagen del ídolo del futbol organizando tan bizarro descontrol fue otra equivocación. Proyectó una imagen lamentable del país en el mundo y no sirvió para nada. La imagen de los Fernández y los barras bravas empeoró.

El marketing hace estragos en las dos campañas que tienen lugar en Ecuador y Perú en donde abundan los candidatos presidenciales. Por primera vez en la historia son 17 en el un caso y 22 en el otro.

En un caso un banco ha comprado todo, desde la voluntad de muchos medios de comunicación hasta a muchas autoridades electorales que fungen de cheerleaders del candidato banquero. Trataron de descalificar a todos los candidatos que le superaban en las encuestas, no aprobaron la candidatura de quien las encabeza hasta el 27 de diciembre y no se sabe si calificarán al otro hasta la próxima semana.

Los comicios tendrán lugar el 7 de febrero y todavía se desconoce la lista de candidatos. El gobierno impuso un toque de queda que durará hasta el 20 de enero, doce días antes de que se inicie la veda que impide toda acción de campaña. Durará menos de dos semanas.

El Consejo Electoral rebajó los fondos de los partidos para hacer campaña. Los candidatos contarán con unos 300.000 dólares para propaganda en toda la campaña, que serán pagados directamente por las autoridades a los medios de comunicación.

El marketing político y la publicidad son el peor defecto de este gobierno

La única que no tiene límites es la publicidad del Banco que aceita generosamente a los medios y difunde un mensaje que ayuda a su dueño. El candidato plagia piezas de comunicación de los Beatles, de Mauricio Macri, aparece como un chiquilín malcriado y después como la estatua de Lincoln que repite con solemnidad las frases gastadas de siempre. Nunca se vio un derroche de dinero como este, que ocurre justamente cuando la gente está desesperada por su situación económica. Produce un efecto negativo.

Nuevamente: ¿vale emplear este costoso marketing si lo único que consigue es derrumbar las posibilidades de triunfo del candidato? ¿Estarán asesorados por los pensadores que concibieron el sepelio de Maradona y el triunfal despegue del avión de la Sputnik?

Sus rivales no escatiman disparates. El que encabeza las encuestas, dice que Ecuador puede cerrar las minas y convertirse en exportador reciclando el oro que está en los celulares viejos. En vez de mineros seremos ropavejeros. Mandó un mensaje lamentable con consignas universitarias de los 80 a los organismos internacionales a los que terminará pidiendo auxilio si es elegido.

Su fuerza nació y reside en la persecución a Rafael Correa a quien sus adversarios victimizan tratando de incautarle unos pocos bienes. Jueces obsecuentes con el poder han dispuesto que se ponga una placa en el palacio nacional ofendiéndole. Son los mismos que en pocas semanas dispondrán la incautación de los bienes de los actuales poderosos. Es la norma en América Latina: jueces que hacen política, políticos que judicializan ola política.

Un candidato propone hacer la guerra a China para lograr que nos saque de la miseria, otro apareció con una bazuca, desde que fue requerido por el uso de armas prohibidas, se dedicó a hacer propaganda disparando rayos con pistolas de plástico y ofreciendo gobernar con un látigo.

La constatación final de la muerte de las ideologías que organizaban la realidad política y la instalación del marketing como norma de comunicación que convierte a candidatos y presidentes en cajas de cereal están colaborando con la destrucción de la democracia representativa.

 

*Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino.