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El protocolo antipiquete ahora se aplica en las canchas: una vía libre para los excesos policiales

El jueves a la noche, antes del partido que Huracán e Independiente empataron en Parque de los Patricios, la Policía de la Ciudad obligó a hinchas que se dirigían al estadio Ducó a circular por la vereda, como si se tratara de una marcha o protesta. Les prohibían caminar sin remera y hubo algunos cruces verbales. En el gobierno porteño, a cargo de Jorge Macri, admiten que es la disposición se tornará difícil de cumplir cuando se acumule mucha gente. ¿Qué pasará hoy en la calle Irala, donde hinchas de Boca se juntan antes de cada partido, en una liturgia que el año pasado fue suspendida por la fiscal Celsa Ramírez?

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Avenida Caseros. La Policía de la Ciudad obliga a hinchas de Huracán a caminar por la vereda. | fotobaires

El clima de época siempre llega a las canchas. Ahora y siempre. Desde el jueves a la noche, los estadios de la Ciudad de Buenos Aires se convirtieron en algo así como un piquete generalizado que el gobierno porteño –en adhesión a lo que instruye el gobierno nacional– quiere combatir o prohibir: los hinchas deben ir por la vereda, cumplir con las indicaciones de los efectivos policiales y, si no lo hacen, las amenazas, los palos y los escudos policiales se los recordarán.

Los testimonios de hinchas de Huracán sobre lo que ocurrió en la previa del partido contra Independiente son bastante elocuentes de que los excesos ahora se convirtieron en la norma, no en la excepción: la Policía de la Ciudad no solo acorraló a quienes querían caminar por Avenida Caseros o las calles aledañas, sino que obligó a hinchas que estaban en cuero a ponerse una remera y les hizo tirar lo que estaban bebiendo, fuera o no fuera alcohol.

“Nosotros adherimos al protocolo antipiquete, es una disposición que empezamos a aplicar en el fútbol”, le dicen a PERFIL desde el Ministerio de Seguridad porteño, que intenta relativizar la violencia policial por el “desboque habitual” de algunos efectivos, y que también admite que la disposición será de difícil cumplimiento en algunos partidos de gran convocatoria. En el Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de Patricia Bullrich, se desligan: aseguran que el operativo y las disposiciones pertenecen al gobierno de Jorge Macri.

Lo que asoma ahora es una pregunta: qué pasará hoy, por ejemplo, en la calle Irala, donde se juntan cientos de hinchas de Boca a hacer “la previa” antes de los partidos. El año pasado, la Fiscalía Especializada en Eventos Masivos a carg deo Celsa Ramírez prohibió esta liturgia bostera, donde se comía, se tomaba alcohol y se cantaba con bombos y trompetas, por las reiteradas denuncias de vecinos.Sin embargo, todo indica que hoy volverá a realizarse. ¿La Policía de la Ciudad obligará a las personas a expresarse solo en la vereda, por más que sea una calle con poco caudal de tránsito?

Esta semana, el juez federal Sebastián Casanello dictó una medida cautelar contra el protocolo antipiquete de Bullrich con la intención de proteger libertades democráticas fundamentales, como el derecho a la protesta y de reunión pacífica. A pesar de ese dictamen judicial, la Policía de la Ciudad implementó el protocolo en alguno muy lejano a un piquete, como es el ingreso a un estadio de fútbol. La razón quizás estaba en algo que le gritó un hincha a los policías que lo obligaban a caminar por la vereda: “Ustedes y sus gobiernos odian lo popular, pero no se dan cuenta que la fiesta nunca se va a terminar”.