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COLUMNISTAS / Opinión
domingo 9 septiembre, 2018

Hacer público lo que se le oculta a la ciudadanía

Si el New York Times no hubiese publicado la carta anónima, enviada por un funcionario de Trump, hubiera ido en contra de la lógica de la función del periodismo.

por Nelson Castro

Una carta anónima generó un escándalo en el seno del gobierno republicano. Foto: www.thenation.com

I am part of the Resistance Inside the Trump Administration (Soy parte de la Resistencia dentro del gobierno de Trump), publicada bajo condición de anonimidad por The New York Times en su columna de opinión ha sacudido al presidente de los Estados Unidos y también al mundo periodístico. A los fines de dar una opinión, es importante leer con atención el encabezamiento del artículo que hace el editor del diario. Dice allí: "The Times está adoptando la poco común decisión de publicar una columna de opinión en forma anónima. Hemos hecho esto a solicitud del autor, un funcionario importante del gobierno de Trump cuya identidad  conocemos y cuyo trabajo podría estar en riesgo si se la revelara. Creemos que publicar esta columna en forma anónima es la única manera de difundir una perspectiva importante a nuestro lectores".

Lo primero que hay que decir es que no es esta la primera vez que esta sección del Times publica una carta bajo condiciones de anonimidad. Luego hay que hacer hincapié en tres aspectos de este hecho de alto impacto político que será, a partir de hoy, un caso testigo (leading case) para los medios y para nuestra profesión.

  • No estamos en presencia de un anónimo sino de una carta a la sección “Op-Ed” del diario de un importante funcionario del gobierno de Trump que es de pleno conocimiento del editor responsable de la sección, quien explica esto claramente en la sección "The Daily" que se publica en la versión online del NYT.
  • Lo que cuenta el autor de la carta es algo ya conocido. Tiene el valor de lo personal y de confirmar hechos ya expuestos por Steven Bannon, en su libro Fury and Fire, así como por otros ex funcionarios del gobierno de Trump.
  • Lo que la carta –una verdadera denuncia– expone es de interés para la opinión pública.

Es este último punto clave para entender que una de las bases de la función del periodismo en relación con el poder es hacer público aquello que se le oculta a la ciudadanía. Esto lo resume muy bien la pregunta con su habitual agudeza y sentido común Miguel Wiñazki en su columna de Clarín del viernes: "¿Puede un diario evitar difundir semejantes revelaciones?". La respuesta contundente es "No". Y para que esto no quede en el ámbito de lo subjetivo, reproducimos aquí tres párrafos de esa carta que dan una clara idea de la envergadura y significación política de su contenido:

Primer párrafo: "Queremos que al gobierno le vaya bien y pensamos que muchas de sus políticas han hecho ya a los Estados Unidos más seguros y más prósperos. Pero creemos que nuestra primera obligación es con este país, y el presidente continúa actuando en una manera que es perjudicial para la salud de nuestra república".

Segundo párrafo: “Por estas razones –las del párrafo anterior– muchos funcionarios nombrados por Trump hemos prometido hacer lo que podamos para preservar nuestras instituciones democráticas mientras frustramos más de los equivocados impulsos de Trump hasta que él esté fuera de funciones".

Tercer párrafo: "La raíz del problema es la amoralidad del presidente. Cualquiera de los que trabajan con él sabe que él no está sujeto a ningún principio discernible que guíe su toma de decisiones". 

Ocultar esto a los lectores del NYT hubiera sido algo que va contra la lógica de la función del periodismo.

Aparecen entonces las controversias en cuanto a las formas, tema no menor. ¿Es correcto publicar una carta bajo condiciones de anonimidad? ¿Hubiera debido el diario ofrecer al autor la alternativa de un artículo firmado por uno de los periodistas del diario en el que las denuncias del funcionario aparecieran consignadas a través del recurso de haber sido realizadas bajo el compromiso de no revelar la identidad de la fuente? ¿Evaluó el editor las posibles acusaciones de que esto pudiera ser parte de la campaña electoral que se desarrolla en los Estados Unidos de cara a las elecciones legislativas de noviembre? ¿Sabía el editor que casi en simultáneo con la publicación de la carta estaba saliendo a la venta el libro de Bob Woodward, Fear. Trump in the White House, que presenta una temática similar? 

A todas estas preguntas da respuestas el editor de la sección "The Daily". Prevalece allí el concepto del adecuado chequeo de saber la identidad del autor de la nota y del interés público, que es fundamental. Hay que recordar que el personaje clave de toda la investigación periodística sobre la que se desarrolló el caso Watergate fue un importante funcionario del gobierno de Richard Nixon al que conocimos como "Deep Throat" (Garganta Profunda), que permaneció en el anonimato hasta poco antes de su muerte. Como Trump ahora, Nixon dijo entonces que todo era una mentira producto de los avatares de una campaña electoral. El resultado merece ser siempre recordado: Nixon renunció y The Washington Post, Bob Wodward y Carl Bernstein hicieron historia.

 

*Defensor de los Lectores del  Diario PERFIL entre 2005 y 2007.


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