03 dic 2020
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domingo 25 octubre, 2020

Incertidumbre knightiana

La incertidumbre hace a muchos ir a lo seguro aunque signifique tomar una pérdida.

Incertidumbre de Frank Knight Foto: Cedoc
domingo 25 octubre, 2020

Frank Hyneman Knight fue uno de los más importantes economistas del siglo XX, fundador de la Escuela de Chicago, equivalente él mismo en esa universidad a la figura de Schumpeter en la Universidad de Harvard: inspiradores de un ethos que traspasa las generaciones.

Como Keynes, de quien fue contemporáneo y complementario, Knight era filósofo. Una frase de Keynes para explicar ciertos comportamientos financieros –que citó el economista Guillermo Calvo en el reportaje largo de hoy (ver página 40)– muestra su profundidad reflexiva:  “Para tener reputación es mejor ser convencional que hacer cosas correctas pero no convencionales”.  

Knight escribió una tesis titulada “Riesgo, incertidumbre​ y beneficio”, donde explica la diferencia entre riesgo e incertidumbre. El primero es aleatoriedad con probabilidades conocidas, mientras que incertidumbre es aleatoriedad con probabilidades desconocidas. El riesgo se puede reducir a una probabilidad de ocurrencia, la incertidumbre, no.

El infinito precio del dólar se explica por la paradoja de Ellsberg: en incerteza se prefiere probabilidad conocida

La teoría de Knight explica la necesidad de los empresarios como absorbedores del riesgo de la actividad económica. El beneficio es el premio por ese papel amortiguador. Los analistas de mercados, por ejemplo, están programados para medir riesgos, pero la incertidumbre los paraliza. Los estadistas y los creadores no se paralizan frente a la incertidumbre, y hasta por momentos los puede motivar.

La pandemia enfrenta a los tomadores de decisiones económicas ya no al riesgo sino a la incertidumbre. El riesgo se puede calcular midiendo cada cuánto se repiten esos acontecimientos, ponderando a mayor frecuencia (riesgo) mayor necesidad de beneficio. Por el contrario, la incertidumbre inhibe la toma de riesgo y promueve el conservadurismo.

Esa oscuridad hace, por momentos, que casi ningún beneficio resulte atractivo y las personas se inclinen por lo seguro aunque signifique tomar una pérdida. Por ejemplo, comprar dólares a $ 195 para salirse del riesgo argentino, el famoso flight to quality (vuelo a la calidad o vuelo a la seguridad) que realizan desde los grandes fondos de inversión que hicieron carry trade (bicicleta financiera) hasta quien compraba 200 dólares ahorro antes del hipercepo.

Knight coincidía con Keynes sobre la natural impredecibilidad de los sistemas económicos bautizando ese estado como “incertidumbre knightiana”. Frente a la incertidumbre, los actores económicos resuelven como indica la paradoja de Ellsberg: “Cuando las personas deben escoger entre dos opciones posibles, la mayoría se decide por aquella en que la probabilidad es conocida”.

La pandemia genera incertidumbre económica: ¿cuando llegue la vacuna, habrá recuperación en “V”, en “U” o en “L”? ¿El incremento del uso de tecnología durante la pandemia producirá un aumento de la productividad que hubiera tardado varios años en desarrollarse por la resistencia a los cambios de hábitos en tiempos normales?

Y la pandemia genera también incertidumbre política: ¿el costo político de la crisis económica impuesta por la pandemia será pagado por todos los oficialismos que perderán las elecciones una tras otra como comenzó a pasar en Bolivia? ¿O el triunfo del MAS por más del doble de diferencia de la que había obtenido Evo Morales en las accidentadas y anuladas elecciones del año pasado no obedece a la crisis económica de la pandemia y el consiguiente voto castigo al oficialismo, sino a que el propio Evo Morales ya estaba desgastado y su ministro de Economía, el actual electo presidente Luis Arce, hubiera sacado más votos también el año pasado?  ¿Alberto Fernández (“el Luis Arce de Cristina” en 2019) pagará un costo político por la crisis económica pospandemia en las elecciones de 2021? De ser así: ¿resistirá la coalición gobernante una eventual derrota electoral o se fragmentará con el kirchnerismo por un lado, el massismo por otro y los gobernadores de la provincias superavitarias: Córdoba y Santa Fe liderando el peronismo?

Unos le asignan a la gira de Mauricio Macri por los medios la convicción de que habrá un rotundo triunfo de Juntos por el Cambio el año próximo y más aún en 2023, otros a la necesidad de tapar de alguna forma la aparición del libro de su hermano Mariano Macri. Juntos por el Cambio padece una repetición de rebeldía de hermanos, a la disputa de los Macri se agregó la de los Etchevehere, con Dolores acusando a su hermano Luis, ex ministro de Agricultura de Macri, de diferentes delitos. Como si las perturbaciones psicológicas de las cuarentenas sumadas a las consecuencias económicas de la pandemia estén  produciendo un efecto enloquecedor aunque en otra magnitud al del femicidio de Silvia Saravia por su marido Jorge Neuss.

La incertidumbre no solo detiene la toma de decisiones y paraliza la acción. En una parte de la sociedad, quizás en mayor proporción pueda darse entre quienes estén  desacostumbrados a lidiar con la frustración, la angustia de la incertidumbre resulta insoportable y los precipite a una forma de acción patológica, autodestructiva o directamente suicida, lo que Freud llamaba acting-out y pasaje al acto.

La coincidencia temporal entre la pelea entre los hermanos Macri y los Etchevehere conmueven al PRO

Entre quienes la incertidumbre no inhibía ni enloquecía, sino parecía potenciarlos se encuentra Néstor Kirchner, de quien se cumplen diez años de su temprana muerte esta semana con homenajes y recordatorios que tendrán un carácter político superior al de los 75 años del 17 de octubre. Qué estaría haciendo Néstor Kirchner frente a una coyuntura como la actual se preguntará Alberto Fernández. ¿Llamaría a Roberto Lavagna como hizo tras las elecciones de 2007 semanas después de que fuera el candidato opositor que compitiera con Cristina? ¿Le ofrecería la conducción simultánea de toda el área económica y las relaciones exteriores para que su eventual éxito permitiera a la coalición gobernante ganar las elecciones de 2021 y luego reemplazarlo? ¿O colocaría en esa posición a Sergio Massa, quien ya fue jefe de Gabinete de Cristina Kirchner sucediendo justamente al propio Alberto Fernández y quien traería consigo a Martín Redrado?

La incertidumbre es eso mismo: todo es posible, siendo el todo y la nada fuentes el uno del otro. La asertividad es hija del cálculo racional, de la relación entre riesgo y beneficio. La pandemia como súper cisne negro vino a recordarnos que la incertidumbre está en la esencia de la vida. Solo solapada en cálculos que nos permiten ir a dormir seguros escapándole al “Ser o no ser, he ahí el dilema” de Hamlet. Shakespeare, como Knight o Keynes, entendió el alma humana hecha de incertidumbre negada que brota en el infortunio. Y que a la vez, al ser inherente a la vida misma, también trae progreso, como sostenía Schumpeter gracias al “viento perenne de destrucción creadora”.


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