El contraste entre la intensa agenda internacional del presidente Milei –con visitas a Estados Unidos para la Asamblea General de la ONU y a Francia y su simultánea escalada dialéctica contra el periodismo abre un debate central sobre la estrategia política del Gobierno.
En términos de construcción política amplia y gobernabilidad, no parece seguro el rédito que esta modalidad puede generar al presente, y sobre todo al futuro electoral del oficialismo.
Si bien la confrontación moviliza a la militancia propia, genera resistencia en los sectores moderados o en votantes flotantes cuyo apoyo fue determinante en el balotaje. Estos segmentos suelen priorizar la previsibilidad institucional y el diálogo político sobre la tensión permanente.
Por otra parte, el distanciamiento reiterado con sectores del periodismo y la dirigencia tradicional, suele impactar indirectamente en la negociación con bloques de la oposición dialoguista, cuya colaboración es indispensable en el Congreso.
Respecto de la posible atracción de inversiones internacionales, la agitación política y el tono confrontativo en el frente interno generan interrogantes sobre la estabilidad institucional a largo plazo, un factor determinante para las inversiones de economía real.
Positivamente, la comitiva oficial contempla una importante presencia institucional, integrada por numerosos gobernadores provinciales, factor clave para respaldar la agenda legislativa oficial, en la búsqueda de las inversiones imprescindibles para sacar al país de décadas de atraso y decadencia.
En sentido inverso, se puede inscribir la actitud crítica del gobernador de la provincia de Buenos Aires, en el privilegiado escenario del país del norte, en una postura claramente boicoteadora de la promoción nacional que está llevando a cabo el gobierno central, transmitiendo un mensaje de retorno a políticas reguladas y proteccionistas.
En este marco, las últimas semanas han exhibido numerosos datos no demasiado satisfactorios de la economía, que proyectan incertidumbre, en la senda de consolidar el proceso emprendido de desinflación y equilibrio fiscal.
Las señales estadísticas dadas a conocer los últimos días reportan una relativa involución en el sendero iniciado.
- Pobreza e Indigencia: La publicación de la tasa de pobreza oficial (32,3% en el primer semestre de 2026), que aunque refleja una contracción notable frente al 41,7% registrado a fines de 2023, evidencia un rebote respecto a los últimos datos del semestre previo motivado por el encarecimiento de la canasta básica frente a los salarios informales.
- Nivel de Actividad y Volatilidad: El comportamiento heterogéneo de la economía, donde los sectores no vinculados a los recursos naturales muestran una recuperación pausada, tal como el lento devenir de industria, comercio y construcción, por lo cual los índices de ocupación no muestran un escenario alentador aun.
Así, la urgencia de movilizar la inversión hacia la industria manufacturera, la tecnología, la infraestructura urbana y los servicios de alto valor agregado para generar empleo masivo y diversificar la matriz productiva, entran, definitivamente, en un cono temporal que se definirá con posterioridad a las elecciones presidenciales próximas,
-La Encrucijada de 2027: El escenario “Wait and See”. La evaluación del mercado sobre la posibilidad (si bien, y según las actuales encuestas con bajas probabilidades) de una alternancia de signo ideológico contrario (el “riesgo K”), están conduciendo a la imprescindible inversión reproductiva, a posponer desembolsos definitivos hasta la confirmación de la continuidad del rumbo económico.
Es de esperar que la Argentina consolide, más temprano que tarde, el emprendido camino virtuoso.
¡Que así sea!
*Economista. Presidente honorario de la Fundación Grameen Argentina.