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INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Los estudiantes y la integración

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Equipo. La IA es un complemento para la educación no la sustituye. | shutterstock

La educación enfrenta un desafío trascendental: la integración dinámica de la inteligencia artificial (IA) en nuestras aulas. La IA permea todos los aspectos de la vida y el trabajo, exigiendo a los estudiantes no solo adaptarse, sino también prepararse para liderar en esta era de transformación tecnológica. Más allá de enriquecer nuestro papel como educadores, es esencial comprender y cultivar las habilidades necesarias en nuestros alumnos para aprovechar las herramientas de IA en su proceso de aprendizaje.

Antes de incorporar estas herramientas innovadoras en nuestras aulas, es necesario establecer una política de uso, llegando a un acuerdo explícito entre profesores y estudiantes. Este enfoque proactivo asegura un entorno propicio para la experimentación, proporciona una guía esencial para la adopción responsable de la IA que forma en su correcto uso, previniendo desafíos como el plagio y el fraude académico.

El acuerdo debe abordar aspectos clave, desde circunstancias específicas de uso hasta cómo citar o dar crédito, establecer reglas claras sobre la responsabilidad de los alumnos respecto a los resultados que arroja y utilizarla como parte integral del proceso de aprendizaje. Es esencial que este acuerdo fomente la responsabilidad y la ética en el uso de la IA. Al abordar específicamente el cómo y cuándo emplear estas herramientas, se evitan malentendidos y se promueve un ambiente de aprendizaje significativo.

En el camino hacia la eficacia en su uso, los estudiantes deben adquirir habilidades fundamentales, como la formulación precisa de problemas hasta la exploración activa con las herramientas, el pensamiento crítico y la reflexión. Estas habilidades no sólo los capacitarán para interactuar con la IA, sino también para evaluar de manera objetiva la información y los argumentos generados por la misma.

Oguz A. Acar (2023) presenta un plan desde la formulación precisa del problema hasta la selección estratégica de herramientas de IA. Destaca la importancia de interactuar activamente con ellas, utilizando su potencial y evaluando críticamente las experiencias. El plan incluye una fase crucial de reflexión sobre la práctica, cuestionando si facilitó u obstaculizó la resolución del problema. Este enfoque proporciona a los estudiantes una guía clara para aprovechar al máximo las capacidades de la IA en su proceso de aprendizaje.

Al implementarla en el aula, creemos que la clave radica en alinear los diseños de las actividades con los conocimientos y experiencias previas de los estudiantes. Estas herramientas deben convertirse en aliadas tanto de profesores como de alumnos, utilizadas en temas ya conocidos para que los estudiantes puedan analizar críticamente la información, y generar a partir de ella, los aprendizajes necesarios.

Es vital comprender que la IA no es un sustituto, sino un complemento poderoso para la educación. La habilidad de los estudiantes para interactuar, cuestionar y reflexionar sobre sus resultados contribuirá a su desarrollo integral, potenciando la creatividad, la resolución de problemas, habilidades críticas en un mundo cada vez más impulsado por la innovación.

Preparar a los estudiantes para los nuevos desarrollos de la IA implica guiarlos hacia una comprensión profunda y reflexiva de cómo utilizar esta tecnología en beneficio de su propio aprendizaje, del crecimiento de sus equipos y de la sociedad en su totalidad. Como educadores, nuestro compromiso es forjar este camino hacia el aprendizaje, desde un enfoque que la integre de manera ética, humana y eficiente.

*/** Coodinadora y asesora del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral.