sábado 24 de septiembre de 2022
COLUMNISTAS aplausos

Los meros usuarios

18-02-2022 23:55

La luz no siempre fue la misma. Del camino trazado por las estrellas durante la noche a irregulares antorchas que iluminaban las callejuelas medievales donde las personas se veían intermitentemente, o faroles de carruajes interceptados por la niebla (bellísimas descripciones de Dickens en su libro Historia de dos ciudades: “La niebla era lo bastante densa para encerrar en estrecho círculo la luz que desparramaban los faroles del carruaje, hasta impedir que se viesen los chorros de vapor que despedían los caballos por las narices”), la luz devino total y rápida como un aplauso… Ya ni siquiera es necesaria para la lectura, la iluminación proviene del fondo del texto. 

Con las herramientas ocurrió algo similar. A lo largo de la historia fuimos cambiando hasta volvernos intangibles. Comenzamos siendo martillos para abrir nueces y moluscos hace más de tres millones de años, incluso hace poco en Boko Dora hallaron a trescientas de las nuestras en su mayoría pequeñas y afiladas. Pero de líticas a metalúrgicas, pasando por la madera y otros materiales, siempre estuvimos de la mano de la gente, otorgando identidad a quienes nos manipulaban. Ya sea para crear, construir o reparar. Nunca faltó en los hogares un lugar para nosotras: la tan mentada caja de herramientas. Allí descansábamos del trabajo realizado con las personas, el serrucho reposando sus dientes o el destornillador de las innumerables vueltas. Ahora quedamos solo algunas en cajas usualmente oxidadas. Con suerte el martillo encuentre su clavo... ¡Qué antiguo el mecano y otros juegos de la infancia donde éramos protagonistas del futuro de los hacedores! Ni para los autos sirve actualmente la pasión y la maestría… Sin el software de las distintas marcas, no hay cómo arreglarlos.  ¿La llaman la era digital porque de la mano solo servirá el dedo? ¿Cambiarán nuestras extremidades a tal extremo, convirtiéndonos en meros usuarios? 

Quien suscribe nos fue a buscar para escribir su última novela, quizá con la esperanza de hallar la mano de la humanidad.