Se trata de un premio interno que aspira a reconocer el trabajo, la dedicación y el talento de los más de 400 periodistas que trabajan en la empresa, porque muchas grandes notas se publican en otras revistas y diarios del país, las que nos merecen respeto, admiración y sana envidia.
Los trabajos premiados, desde uno hasta diez dependiendo de la relevancia de la publicación, se compilan en un Anuario que concentra los mejores textos, fotos y diseños del año de toda la editorial y que ya se encuentra en los quioscos. Y se realiza una ceremonia de entrega de premios y un cóctel para que aquellos que fueron los protagonistas de esas notas, sumando a colegas y amigos, se acerquen a saludar a los galardonados.
La mejor nota. En las páginas 58 a 60 el lector encontrará toda la información sobre el evento, pero desde esta contratapa deseo poner foco sobre dos de los trabajos elegidos, comenzando por el doble premio que mereció la primera nota sobre Skanska, el único hecho de coimas por el que la Justicia investiga a funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional.
En noviembre del año pasado casi ningún argentino conocía la palabra Skanska. Por el sonido se la podría asociar a una marca de ascensores o algún tipo de vehículo escandinavo, pero a partir de que Carlos Russo, editor jefe de Sociedad del diario PERFIL, realizó la primera nota sobre Skanska, como un efecto dominó en siete meses se convirtió en una de las palabras más repetidas del país.
Ya aquel primer artículo fue el principal título de tapa del diario PERFIL: “Investigan sobornos millonarios para la construcción de un gasoducto de De Vido”. Y esa nota fue un ejemplo de edición: en seis páginas –también fue tapa del suplemento El Observador– se detallaba en extenso todo el caso, sumando reportajes al director de Recursos Humanos de Skanska, quien explicaba el despido de los siete gerentes de la empresa, y al primer detenido, el dueño de la empresa proveedora de facturas truchas, Infiniti, Adrián López, por el hecho. También se incluían varios recuadros: el incendio de una sala de la AFIP donde se encontraba documentación sobre Skanska, los fondos fiduciarios y su exponencial crecimiento, las comparaciones del caso con IBM-Banco Nación durante la presidencia de Menem, y el perfil de los dos funcionarios jerárquicamente más involucrados, Fulvio Madaro, de Enargas, y José López, de Obras Públicas.
Carlos Russo volvió a escribir sobre Skanska repetidas veces y se ha convertido, quizá, en el mayor especialista sobre el tema, pero aquella primera nota, a pesar de lo mucho que ha evolucionado el proceso judicial desde entonces, sigue teniendo la misma actualidad que hace siete meses.
Un año duro. Otra elección que merece destacarse es el premio a la Revista del Año que en 2006 le correspondió a la revista Noticias. No fue fácil para Noticias el último año, como se explica en el editorial del Anuario: “Le tocó revalidar su liderazgo como la newsmagazine de mayor circulación y cantidad de páginas de publicidad en lengua española, bajo un clima enrarecido por persecuciones a la prensa independiente, siendo ella principal protagonista de esos embates. Como suele suceder con las causas nobles, cada ataque que sufrió Noticias la terminó fortaleciendo”.
Durante 2006, Noticias logró un raro fenómeno: que su circulación alcanzara la de revistas –exceptuando las de precio económico– que históricamente fueron las de mayor venta del país, como Caras y Gente.
Todo esto, sumado a que se produce en un país donde, por distintos factores, la lectura no resulta un fenómeno floreciente, potencia el logro de Noticias.
Inasistencia perfecta. Por último, el lector debe prestar atención a que al cóctel de estos premios no concurrió ningún funcionario dependiente del Poder Ejecutivo Nacional, ni de segundo ni de tercer orden, pues todos lo tenían expresamente prohibido, como confesaron algunos de ellos. No es que sorprenda, ya sucedió en los dos años anteriores, pero la repetición no debe impedir valorar el profundo desprecio por el periodismo que esta actitud vuelve a demostrar. En el gobierno de Menem y de De la Rúa, las publicaciones de Perfil fueron tan impiadosas como con Kirchner (como lo será con los presidentes que lo sucedan) pero nunca faltaron a un evento de Perfil todos los funcionarios de un gobierno en masa. El respeto que el periodismo merezca no debería estar condicionado a cuán favorable resulte sino a la calidad de su realización.