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COLUMNISTAS / Opinion
domingo 21 julio, 2019

Otra vez llega la hora de las expectativas

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por Javier Calvo

Mauricio Macri, cuando visitó la fábrica de Molinos Rio de la Plata en la provincia de Buenos Aires. Foto: NA
domingo 21 julio, 2019

En medio aún de los efectos demoledores de la estanflación sobre los índices de pobreza y desempleo, distintos estudios privados no partidarios vienen registrando un paulatino pero sostenido crecimiento de las expectativas económicas del votante. El dato puede ser clave hacia las PASO y, sobre todo, de mantenerse, con vistas a octubre.

La oposición niega estos indicadores o los relativiza, con una suerte de argumento psiquiátrico vinculado al síndrome de Estocolmo, por el que la víctima se identifica con el victimario.

El Gobierno, además de festejar, lo explica desde la remanida frase de que lo peor ya pasó y el inicio de la recuperación.

Más allá de los guiones extremos de la polarización, cierto es que la desaceleración inflacionaria (continua aunque más lenta de lo imaginado por el oficialismo) y, en especial, el congelamiento del dólar actuaron como vitaminas esenciales para que mejorara un cauto optimismo: la fragilidad argentina no da para descorches.

La calma que genera la revaluación del peso expresa con crudeza ciertas necesidades básicas de la porción media y alta de nuestra pirámide social. Y también permite entender por qué Macri ha decidido un fabuloso subsidio para tener controlado el dólar, bajo el formato de quemar dólares de las exportaciones y de los que el FMI nos ha dado para eso, como nunca antes lo hizo con nadie. Semejante “bondad” del Fondo llega hasta ahí, porque igual esos préstamos multimillonarios va a haber que pagarlos (valga una verdad de Perogrullo).

Pese a la satisfacción oficial por el aumento de las expectativas en parte de la sociedad, en su laboratorio electoral hay conciencia de que el punto de partida estaba en el subsuelo. Y el rebote no tiene la velocidad de la caída.

Por eso, a la espera de un posible escenario de “derrota digna” en las primarias, según admiten en la Casa Rosada, la idea es poner toda la carne en el asador con la mira puesta en octubre. El Gobierno tiene en carpeta más medidas que impacten en el consumo pese a que tengan algún costo fiscal, con el ok del FMI para flexibilizar el “déficit cero”.

Para tener chances de reelección, Macri sabe que debe seguir alimentando las expectativas.


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