domingo 01 de agosto de 2021
COLUMNISTAS brecha social
12-06-2021 23:55

Papelones que distraen

El Presidente debe pensar seriamente en las cosas que dice, desterrar su soberbia y dejarse ayudar.

12-06-2021 23:55

Dejamos atrás una semana cargada de significación política y de sucesos marcados por la crítica situación económica y social. El informe de la Universidad Católica Argentina –como preámbulo a la colecta anual de Cáritas–, la presencia de los principales laboratorios productores de vacunas en el Congreso, la reunión de la mesa nacional de Juntos por el Cambio y el disparatado discurso presidencial que despertó la indignación de muchos países latinoamericanos. Vamos por partes. 

El informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina producido por la UCA es una bofetada para toda la dirigencia política de la Argentina. Allí se muestra que durante 2020 aumentó la brecha social, con una pobreza multidimensional del 44,2% que, en el conurbano bonaerense, crece hasta el 54,3% y presenta graves deficiencias con carencias de todo tipo. La prohibición de clases presenciales ahondó la diferencia de capacitación entre los diferentes estratos sociales con otro saldo trágico: apenas el 29,8% de los menores de 17 años participó el año pasado de clases por plataformas virtuales como Zoom. Aun en este contexto, al Gobierno se lo ve encaprichado en su propia agenda, con prioridades que están muy lejos de las de la gente común y creído de que con echarle la culpa de todo a Macri alcanza. 

Finalmente, los laboratorios que concurrieron al Congreso no agregaron mucho más de lo que se sabía. La Argentina no tendrá la vacuna de Pfizer. Desde el Frente de Todos aseguraron que no se modificará la ley de vacunas. La diputada oficialista Mara Brawer aseguró que “hoy no necesitamos la vacuna de Pfizer”. La diputada debería tener claro que los más de 83 mil fallecidos son el saldo de la improvisación y que si ese inoculante hubiese llegado en tiempo y forma, se habrían salvado muchas vidas. Que Dios y la Patria se lo demanden. 

Al Gobierno se lo ve encaprichado en su propia agenda, con prioridades que están muy lejos de las de la gente común y creído de que con echarle la culpa de todo a Macri alcanza.

El problema de los discursos desafortunados es que, casi siempre, dejan heridos en el camino. No importa si para recorrerlo uno llegó en barco y otro en bicicleta. El Presidente debe pensar seriamente en las cosas que dice, desterrar su soberbia y dejarse ayudar. “Sigue igual que siempre. No escucha y si escucha, hace lo que quiere. Está convencido de que es un gran orador y que necesita ser disruptivo y desacartonado para llegar a toda la gente. Pasó lo que tenía que pasar". Desde hace mucho tiempo circula entre sus asesores el comentario malicioso pero acertado que sostiene que “Alberto debería entender que la comunicación política es una ciencia”, aseguran en la Rosada y agregan: “Pedirle a Victoria Donda que califique sus dichos es un pase de factura para el otro lado de la coalición. Donda debería haberse ido hace mucho”.
 
Internas en JXC. La reunión de la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio tuvo a Mauricio Macri como gran ausente pero contó con la presencia del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la ex gobernadora María Eugenia Vidal, el auditor general Miguel Ángel Pichetto, la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, los senadores Martín Lousteau, Humberto Schiavoni y Luis Naidenoff; los diputados Mario Negri, Juan Manuel López y Maximiliano Ferraro. Se habló de fortalecer la unidad, ampliar la coalición y establecer las reglas del grupo de cara a las primarias. “Se definió algo que, a la vista de un lector desprevenido, parece un detalle mínimo que, sin embargo, puede ser determinante para la ingeniería electoral de las PASO. Me refiero a la utilización del sistema D’Hont para definir bancas y candidatos.  Es central porque eso incentivará la participación de sectores que hoy no forman parte del espacio”, destacó un participante. Más allá del encuentro, la semana dejó dos fotos que tuvieron a Lousteau y a Rodríguez Larreta como protagonistas. En la primera, recibieron en Uspallata al intendente de Río Tercero, Marcos Ferrer, un radical joven que desafió a Mario Negri en la interna; y en la segunda, que tuvo lugar el jueves, desayunaron con Maximiliano Pullaro, referente radical de Santa Fe que fue ministro del gobernador Lifchitz y hoy lidera un importante grupo de intendentes y legisladores que forman parte del Frente Progresista provincial. La apertura es la nueva regla para los moderados. Entre los halcones y palomas del frente opositor, las aguas siguen agitadas. Rodríguez Larreta resiste la candidatura de Patricia Bullrich a ocupar el primer lugar en la lista de diputados de la Ciudad porque, en la práctica, significaría teñir su perfil dialoguista hacia posiciones mucho más extremas y renunciar a elegir candidato en su propio distrito. “Hay una mezcla de estrategia y orgullo. Justo cuando empieza a diferenciarse de Maurico no puede aceptar que le plante a Patricia si su preferida es María Eugenia”, aseguran en el entorno del jefe de Gobierno.

Del otro lado de la General Paz la disputa es entre Diego Santilli y el intendente de Vicente López, Jorge Macri. Este último “no quiere que los porteños le marquen la cancha y menos con una figura que puede tener proyección provincial de cara a 2023”. Así las cosas, una parte de la estrategia será consensuada y la gran mayoría de las listas se definirá en las PASO. Larretistas y macristas no le temen a esa instancia electoral. Es más, la necesitan imperiosamente para disipar las tensiones internas de la coalición. 

Las contradicciones de Kicillof. Hubo sorpresa en la Casa Rosada cuando el gobernador de la provincia de Buenos Aires anunció el regreso de la presencialidad escolar. Qué motivó el cambio copernicano de Kicillof? La respuesta es muy simple: las encuestas que muestran el creciente descontento reinante en el Conurbano como producto de la catastrófica situación socioeconómica que allí se vive a causa de la interminable cuarentena. 

Es un dato que preocupa mucho a Cristina Fernández de Kirchner, quien, por lo tanto, le ordenó al gobernador dar por finalizada la etapa sanitaria de su gestión. Por haber implementado la presencialidad, desde el oficialismo trataron a Rodríguez Larreta de asesino. 

¿Y ahora, qué dirán? Es la esencia del kirchnerismo: un día dicen una cosa y, al siguiente y con total descaro, otra exactamente opuesta.   

 

Producción periodística: Santiago Serra.