martes 26 de octubre de 2021
COLUMNISTAS mejorar la calidad de vida
06-10-2019 01:17
06-10-2019 01:17

Pensar las políticas públicas

06-10-2019 01:17

Entender cómo las personas piensan, se comportan y actúan en la vida diaria resulta clave para el diseño de políticas públicas más eficientes. Así, los programas de lucha contra la pobreza basados en los descubrimientos en el área de las ciencias sociales y del comportamiento que combinan intervenciones de educación, salud, nutrición, estímulos cognitivos y socioemocionales son más efectivos en mejorar la capacidad de las familias para salir de esta situación y escapar de los efectos adversos para la salud que a menudo atrapan a generaciones.

Dos hitos contribuyeron a renovar el interés por el estudio del comportamiento humano para el diseño y la implementación de políticas. El primero se vincula con los avances recientes en neurociencia, que han sido instrumentales para empujar la agenda sobre la importancia del cuidado de la primera infancia y del desarrollo de habilidades cognitivas y socioemocionales en todas las etapas de la vida. Por ejemplo, la diferencia en las imágenes cerebrales de los niños que viven en orfanatos en oposición con los que crecen bajo el cuidado de familias alertaron a los decisores políticos sobre los beneficios de las intervenciones en la primera infancia.

Asimismo, en los adultos mayores se demostró que nunca es demasiado tarde para aprender y que seguir entrenando nuestro cerebro nos ayuda a envejecer de una manera más saludable y mejorar la calidad de vida. El segundo hito se remonta a fines de los años 90 y principios del 2000, cuando los economistas redescubrieron la psicología a partir de la labor de Daniel Kahneman y Amos Tversky, quienes advirtieron en sus trabajos pioneros que muchas de las decisiones que tomamos cotidianamente son automáticas o intuitivas, es decir, no tienen detrás un proceso largo de deliberación y consideración de todas las ventajas y desventajas posibles.

Décadas antes, los experimentos de la psicología social también mostraron que el contexto en el que interactuamos habitualmente condiciona –a través de los sesgos sociales– nuestras conductas y decisiones. A partir de estas ideas, Richard Thaler, premio Nobel de Economía en 2017, propuso los conceptos de “empujoncitos” (nudges) y de “arquitectura de alternativas” (choice architecture) para promover decisiones que favorecen cierto tipo de conductas. Estos nudges consisten en pequeños trucos que ayudan a nuestro cerebro a tomar mejores decisiones y pueden ser de gran utilidad para mejorar la eficacia de las prácticas en beneficio de las personas. Se trata de microintervenciones en el diseño y la implementación de las políticas públicas que pueden mejorar la efectividad al adecuarse al comportamiento humano real.

A nivel mundial, la exitosa experiencia del Behavioural Insights Team (BIT) del Reino Unido ha inspirado a que un mayor número de países muestre interés en el uso de los principios de las ciencias de la conducta para diseñar programas y políticas públicas que resulten eficaces. Estados Unidos, los Países Bajos, Dinamarca, Australia y Singapur ya tienen su BIT. Desde nuestra región, con Fundación Ineco y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hemos formado un grupo colaborativo en conducta humana y políticas públicas, cuyo objetivo es fomentar soluciones innovadoras en áreas como desarrollo social, educación y salud. También se ha puesto en marcha el Instituto de Neurociencias y Políticas Públicas, que reúne a especialistas de diferentes disciplinas. Y, como parte de estas acciones que contribuyen a reforzar los vínculos entre la ciencia y las políticas públicas, este 8 de octubre realizaremos el 12º Simposio Internacional de Neurociencias de la Fundación Ineco que tendrá como tema central “Cerebro y sociedad: el rol de las neurociencias en el diseño de mejores políticas públicas”. Se trata de desarrollar una agenda que tiene como principal objetivo alcanzar impacto social a través de políticas con una comprensión más realista de la conducta humana que redunde en la mejor calidad de vida de las personas. Así la política podrá ser, más y mejor, el arte de lo posible.

 

*Neurólogo.