1. Pasa un joven semidesnudo por enfrente de la terraza donde tomamos un aperitivo. Lo que me enamora es que está en el momento exacto de la belleza. Dentro de dos días la habrá perdido para siempre, porque la belleza es una acompañante voluble, delicada, traicionera.
2. 7 Promenades avec Mark Brown, la mejor película que vi en 2025. Siete paradas junto al botánico Mark Brown en un recorrido por la historia, la estética y el valor (medicinal, ecológico, alimenticio) de ciertas plantas y ciertas flores. La película es profundamente conmovedora y, además, sexy. El rol del “camarógrafo” (que protagoniza otra película igualmente extraordinaria de Pierre Creton, Un príncipe, anterior a las 7 Promenades, pero que yo vi después) es esencial. Tiene dos mitades: en la primera el rodaje y las conversaciones. La segunda parte muestra las flores filmadas en movimiento y en primer plano, con sus nombres científicos en latín.
3. Elecciones complicadas en una casa impropia cuando nos olvidamos de llevar nuestras lecturas. La biografía de Edison y la de Mia Farrow. Cuatro tomos de la colección de clásicos de La Nación. Una edición ilustrada de Bartleby, el escribiente, El conde Lucanor... Me decido por este último, que me arrrastra a las moralidades propias del Trecento español. Y me lo llevo a la playa. Nunca sería capaz de ajustarme a la máxima: “El que esté bien sentado, no se levante”.
4. Me cuenta que recién se acuesta (son las 9 de la mañana) y que no cree que pueda dormir por el hambre que tiene. Su padre y sus hermanos se fueron a pescar a Tigre. Me pregunta: “¿Vos no tendrías que me banques para comprar algo de pan y 200 de fiambre?”. Le pido el alias.
5. Una película vieja de Darren Aronofsky, Mother! (2017), vista después de un sueño. Me sorprende que no figure entre los grandes clásicos de este siglo, porque es de una potencia extraordinaria. Alcancé a contar el barroquísimo sueño, que incluía un cumpleaños, a mi marido, que cumplía años. Yo me había quedado dormido, pero sabía que debía despertarme y lo hice. Después de brindar, nos pusimos a ver la película, que parecía una continuación de mis actividades cerebrales cuando estaba dormido.
6. Se vino a Mar del Plata hace veinte años, para rescatarse de la droga, como tantos. Lo consiguió, “pero soy alcohólico”. Tiene dos hijos grandes y ahora sale con una ayudante de cocina. Trabaja en la Escuela 20 de día y de noche hace esto (trapito) para comprar escabio los fines de semana. Pero tranqui. “Gracias por el cigarrillo, campeón”.