domingo 05 de diciembre de 2021
COLUMNISTAS opinion
21-11-2021 00:23
21-11-2021 00:23

Reacomodamientos post electorales

21-11-2021 00:23

En lo que fue su principal triunfo comunicacional desde que llegó al poder, Alberto Fernández consiguió que la política, gran parte de los medios y el círculo rojo dedicaran la semana a debatir si el Gobierno tuvo o no razón en mostrarse triunfador en las legislativas del domingo 14, pese a caer por más de 8 puntos a nivel nacional y con un piso casi histórico para el peronismo unificado. Notable.

A ese aquelarre transformista contribuyó, claro, el masivo acto en Plaza de Mayo del miércoles 17. Allí el Presidente, como único orador, estuvo más interesado en mandar señales políticas para dentro del Frente de Todos hacia 2023 que muestras claras de lo que hará en lo que queda de su gestión.

La lógica albertista es que hay que empoderar a gobernadores e intendentes del GBA, por eso lo de las PASO para las candidaturas de los próximos dos años. Pero también busca con ello acotar el peso interno del cristinismo y su poder de “dedazo”, pese a que él mismo se sirvió de él para llegar a la Casa Rosada.

De estas y otras cuestiones se habló la noche del jueves en el falso festejo de cumpleaños número 70 de Alejandro Granados, el histórico intendente de Ezeiza. Hasta su conocido restaurant El Mangrullo se trasladaron de Wado de Pedro y Axel Kicillof hasta Martín Insaurralde y Daniel Scioli, por citar algunos. En ese ámbito parrillero se dio como un hecho que no correrá la limitación de la reelección en las intendencias bonaerenses. Se buscará el artilugio para postergar el impedimento.

La Cámpora flexibilizó su postura al respecto, cuando hasta ahora imaginaba que la restricción le iba a abrir una puerta de oportunidades en varios partidos del Conurbano. Igual están a la espera de la palabra de Cristina Kirchner. Y no solamente en relación a la provincia de Buenos Aires.

El camporismo tomó nota que todas las señales emitidas por el Presidente desde el domingo 14 intentan patear hacia adelante los conflictos internos. Y, sobre todo, el debate sobre el rumbo de su administración, con la cual la postura es muy crítica, por decirlo de una manera diplomática.

La Cámpora no quiere quedar al margen de los pasos que el Gobierno debe dar para llegar a un acuerdo con el FMI, que implicará algún grado de ajuste de las cuentas fiscales. Diga lo que se diga desde el oficialismo, la única verdad es la realidad.

Por qué el oficialismo festeja una derrota

Tampoco la juventud cristinista desea que la marginen de los posibles acercamientos con la oposición y el empresariado, a quienes muchas veces fusionan en sus intereses o ideología. Justificadamente o no. “Nos necesitan. Cualquiera que negocia con el Gobierno pregunta si ‘La Jefa’ avala”, argumenta una fuente camporista.

Desde hace tiempo, Máximo Kirchner mantiene encuentros secretos con diferentes empresarios para tratar de desmitificar su imagen contra la iniciativa privada. Los resultados no han sido homogéneos.

Uno de los más recientes ocurrió a inicios de mes, cuando junto a De Pedro (su hombre de confianza en el Gabinete) se reunió con el mexicano David Martínez, de paso sigiloso por Buenos Aires. Martínez maneja el fondo Fintech, con el que controla una parte de Telecom en sociedad con el Grupo Clarín.

Según fuentes empresarias, el magnate se quejó ante Máximo y Wado de las políticas oficiales que le hicieron perder una fortuna. Las acciones de Telecom sufrieron el golpe del congelamiento de tarifas y el proyecto de que internet sea considerado un servicio público. Esa es la explicación que al menos recibió en otra reunión blindada, esta vez con su socio argentino, Héctor Magnetto.

Según fuentes políticas, Kirchner Jr. y De Pedro sondearon la predisposición de Martínez a tener un mayor protagonismo en la compañía, para diluir la enemistad de Clarín con el Gobierno en general y el kirchnerismo en particular.

No se sabe qué dijo Martínez pero sí Magnetto. Días atrás, miembros de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) se preguntaron si la entidad que agrupa a los principales dueños de empresas argentinas debían bajar un cambio. El hombre de Clarín votó por mantener el rumbo.