lunes 03 de octubre de 2022
COLUMNISTAS el autor de ‘gomorra’ vuelve a alzar la voz

Roberto Saviano: sin freno contra la derecha

Roberto Saviano, el escritor italiano que desde la publicación de su libro “Gomorra”, en 2006, en el que describía los negocios de la Camorra, recibió amenazas de muerte de la mafia napolitana, y debe vivir con escolta permanente, volvió a la carga. Ahora se bate contra los adalides de la centroderecha, Matteo Salvini, Giorgia Meloni y Silvio Berlusconi, sacando a relucir los viejos conceptos de “Dios, patria y familia”, a raíz del vandalismo ejercido sobre dos obras de arte callejeras que homenajeaban a dos jueces asesinados por la mafia. Las obras están indefensas. Como los autores. Como Rushdie. Como Saviano.

03-09-2022 00:49

Fechas malditas, fechas luctuosas, aniversarios de actos infames. Desde esta sección ya hemos resaltado los cincuenta años del estreno de El Padrino, la película de Francis Ford Coppola, cuya influencia cultural trascendió fronteras e idiomas. Hoy regresa su sombra por otro camino, no menos siniestro que los criminales allí retratados. El lunes pasado, desde su cuenta de la red social Twitter, el escritor y periodista italiano Roberto Saviano denunció: “Borraron los ojos del mural de #Borsellino y robaron 23 estatuillas del Árbol de Todos en memoria de #Falcone. No es vandalismo, sino intimidación. Se cortan los ojos para que los que han visto ya no vean. Las víctimas de la mafia son atacadas para borrar su coraje”.

Durante el fin de semana pasado, en efecto, fueron atacadas las dos obras de arte que recuerdan a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, asesinados en 1992; el primero con una bomba debajo de una autopista (murió junto a su esposa, Francesca Morvillo, y tres custodios), el segundo con un coche bomba frente a la casa de su madre (junto a él murieron cinco miembros de su escolta). No solo se cumplen treinta años del doble magnicidio de los jueces antimafia, sino que se reaviva la presencia fantasmal del poder dentro del poder. 

Además, el 25 de este mes hay elecciones en Italia, y el debate social también agita otro tipo de amenazas, como el arribo de una derecha renovada, especie de revival de Berlusconi, hoy de 85 años, quien fuera denunciado por vínculos mafiosos por el juez Borsellino horas antes de su asesinato. En este marco, dos días después, Saviano volvió a la carga con el siguiente texto: “Dios, patria y familia, consigna en uso antes del #fascismo, se convierte en una síntesis de la visión de Mussolini. Dios como única verdad, la Patria como frontera a defender, la Familia como monopolio del afecto. Dios, la patria y la familia, así declinados, no son valores, son un delito”. Esto, junto a un fotomontaje donde aparecen Matteo Salvini con un rosario en la mano, Giorgia Meloni en un escenario con la bandera italiana y Silvio Berlusconi junto a su actual pareja. Un trío simbólico en respuesta a otro comentario inquietante.

Es que en un reciente reportaje, la “directora de orquesta” Beatrice Venezi, hija de Gabriele Venezi, dirigente de la organización neofascista Forza Nuova, declaró: “Hoy hablan de mi padre como si fuera una vergüenza. Y en cambio tú sabes. ¿Qué digo? Que me daría vergüenza tener padres que fumaran porros. O una madre como Cirinnà, que publica la foto ‘Dios, patria y familia, qué vida de mierda’, que son mis valores”. Mónica Cirinnà, senadora del Partido Demócrata, llevó ese cartel en una manifestación feminista del 8 de marzo de 2019. Refiere al lema “Dios, patria, familia”, acuñado por el secretario del Partido Nacional Fascista, Giovanni Giurati, también ministro de Benito Mussolini y senador cómplice del régimen.

Las comillas en la actividad artística de Venezi no son casuales, alcanza con que los lectores acudan a YouTube para sufrir su versión de María de Buenos Aires, compuesta por Astor Piazzolla. Nunca antes el tango mutó a balada romántica junto a las convulsiones danzarinas de una mujer tan atractiva como carente de destreza musical, un atentado estético, sin dudas. Pero lo que resulta alarmante es el futuro de Roberto Saviano que, luego del apuñalamiento a Salman Rushdie está en la lista de escritores en peligro. Dos años después de publicar Gomorra, novela que vendió más de diez millones de ejemplares con versión en cine y teatro, trascendió que el clan Casalesi (Camorra) planeaba matarlo junto a sus custodios. Desde ese momento vive –si eso es vida– en permanente exilio, eludiendo a posibles sicarios.

En sí, las obras de arte están indefensas y adquieren otro significado aun dañadas, mientras que los escritores no sobreviven a la destrucción pero sí su obra. María Falcone, presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su hermano Giovanni, dijo al respecto: “Vamos por buen camino: el arte fastidia y fastidia a los mafiosos, a los ignorantes, a los matones, a los presuntuosos y a los dictadores”.

A modo de cierre, recordemos que en el próximo mes de noviembre se cumplen cincuenta años del primer regreso de Perón –acaso padrino político de este país–, en un avión de Alitalia, el mismo que utilizaba el papa Paulo VI, y fue motivo de una foto icónica del periodismo argentino: el sindicalista José Ignacio Rucci protegiendo al líder de la lluvia pero no de la muerte, que fue inefable. También el año que viene adviene el cincuentenario de la Masacre de Ezeiza, que no fue una performance artística.

En esta Nota