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Proteínas

Tener huevos

¿No debería escribirse una historia irracional de la humanidad? Si bien los descubrimientos científicos suelen provocar cambios definitivos, muchas veces las tendencias se revierten, los ciclos se perpetúan y lo que parece lejano, vuelve y revuelve. No solamente estamos en el mismo lugar, sino que reivindicado, vendido como nuevo. Quizá sólo se trate de una pugna: creencias, tan incomprobables como fehacientes, lidiando con la fatalidad. Lo que importa es lo benéfico. En este caso, cotidiano y perfecto: el huevo.

Recuerdo las veces que lo apartamos del menú, relegado a ciertas comidas o momentos. ¿Cuándo lo designaron causante principal del colesterol alto? Me viene vagamente la culpa de la yema, condensado amarillo y delicioso, de golpe infecto, cargado de malos augurios; con suerte se podía ingerir una o dos yemas por semana, y si querías más huevos, la inocua y transparente clara, insulsa, llena de propiedades, sobre todo la de estar separada del núcleo dorado. Recomendaban hasta la cáscara. Mi madre la mezclaba hecha trizas en las comidas, y yo misma, cumpliendo con el esfuerzo de las buenas y saludables costumbres, proseguía su trabajo triturándola con la intrepidez del no le hago asco a nada. Evoco aún el crujido entre los dientes.

¡Y ahora resulta que el huevo es la mejor opción! Algunos comen hasta uno por día… ¡O más! Nuevos estudios lo declaran inocente. Retorna a su perfección, tan bien descripta por Clarice Lispector en su famosa serie del “Huevo y la gallina”, donde pregona: “El huevo desnuda la cocina, expone. Quien se hunde en un huevo, está deseando otra cosa: tiene hambre. El huevo es exacto. El huevo es perfecto, tal vez haya sido un triángulo que rodó tanto por el espacio que se fue ovalando.” Y sigue: “El huevo es una cosa que necesita cuidarse, por eso la gallina es el disfraz del huevo, para que el huevo atraviese los tiempos.” Son varias páginas dedicadas a la gallina y su progenie, de los relatos más surrealistas y metafísicos que he leído.

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Me pregunto si el auge del huevo proviene de la desestimación del colesterol o de la suba del precio de la carne. Hay tiendas que se llaman “Full huevos”, y los maples salen como fritas. Quizá el bolsillo necesite de nuevas creencias.