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Nadie se animó a tanto

Tremenda e implacable motosierra: la gran promesa de campaña cumplida por Milei

De los grandes compromisos del Presidente varios quedarán archivados y aparentemente en el olvido: la dolarización, la implosión del Banco Central y la erradicación total de la inflación. Sin el aval del FMI ni de Estados Unidos, esos objetivos hubieran resultado inviables. Pero hay un punto que nadie puede discutirle: el superávit fiscal. En apenas dos años, el Gobierno revirtió un déficit histórico y ejecutó el ajuste más profundo desde el regreso de la democracia. La discusión pendiente es el costo político, social e institucional.

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| Pablo Temes

De las muchas promesas que Javier Milei hizo en la campaña que lo llevó, quizá sorpresivamente para muchos, a la Presidencia; hay algunas que, ya se sabe, quedarán en el archivo de los recuerdos. La dolarización será una de ellas. Al menos en una primera gestión. Y no por falta de convicción del jefe de Estado, sino por imposición de sus dos principales sponsors. Ni el Fondo Monetario Internacional (FMI) ni el gobierno de los Estados Unidos de Donald Trump apoyan la idea. Y, sin estos avales, la intención es de ejecución imposible. En la misma lista quedará también la implosión del Banco Central. En discusión de concreción entra la eliminación de la inflación. Si bien la disminución de la estructuralidad de la suba de precios, probablemente Javier Milei termine estos cuatro años de gestión con un Índice de Precios al Consumidor (IPC) por arriba de lo prometido. Y, quizá, con dos dígitos. Incluso esos dos comenzando con un 2. Es casi imposible que 2026 termine dentro de los dígitos de 10. Se verá en 2026.

Sin embargo, habrá un capítulo de campaña mileísta que nadie podrá discutir ni concreción, ni voluntad de profundización. El superávit fiscal contra todo y contra todos será seguramente la herencia más importante que dejará Javier Milei a sus sucesores. Incluso si fuera él mismo el que consuma la gestión 2027-2031. Milei le mostró al mundo (literalmente) la semana que terminó, que fue capaz de lograr en la Argentina llevar las cuentas públicas de un déficit fiscal de más de 3 puntos porcentuales a un ahorro primario (recaudación sobre gasto) de 1,8% del PBI en 2024 y de 1,4% en 2025. Si se tiene en cuenta que cada punto representa, aproximadamente, unos 5.000 millones de dólares (en un cálculo conservador), Milei llevó al país de un desahorro de 15.000 millones a un ahorro acumulado de otros 15.000 millones de dólares en sus dos primeros años de gobierno. En términos reales, es un movimiento de dinero de aproximadamente 30.000 millones de dólares. Y si la performance en sus últimos dos años de gestión repitiera al menos un punto porcentual, el cambio de tendencia acumulado superaría los US$ 40.000 millones en conjunto. Habrá que decir y reconocer (con sus luces y sombras) que no hubo en la historia económica de la Argentina (al menos la moderna) un ajuste tan grande como el que encaró desde diciembre de 2023 el gobierno libertario. Ni hablar de las cuentas públicas acumuladas desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta estos días. Nadie se le acerca. Ni nadie puede dudar ni del logro ni de la convicción. Lo que sí se puede hacer a esta altura es medir los costos.

Los números de 2025 fueron analizados con detenimiento por el economista Nadin Argañaraz, el titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que informó que el superávit primario acumulado a diciembre de 2025 llegó al 1,4% del PBI y el financiero (luego del pago de intereses de deuda) al 0,2% del PBI anual. Con relación a 2024, el superávit primario cayó 0,43 puntos porcentuales del PBI y el fiscal bajó 0,13 puntos porcentuales del PBI. El FMI tiene en cuenta el primero, con lo que Luis “Toto” Caputo podrá mirar en febrero a los ojos a la gente del organismo financiero internacional, cuando estas lleguen de fiscalización a Buenos Aires, y mostrarles con vehemencia el logro conseguido. Lo mismo representa la no emisión monetaria, donde la cantidad de pesos lanzada al sistema financiero para cubrir déficit fiscales fue de cero. Obviamente, no es lo mismo al hablar de la no acumulación de reservas en el Banco Central, donde Caputo y su gente salen desaprobados en 2024. Y necesitarán un waiver. Ya se anunciará el próximo mes.

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Analizando los números, y como sigue mencionando el Iaraf, como resultado de la ejecución presupuestaria del Sector Público Nacional no Financiero (SPNNF) de diciembre, el superávit primario acumulado sería equivalente a 1,4% del PBI. El superávit fiscal, por su parte, sin contar los intereses capitalizados, sería equivalente a 0,2% del PBI. Los intereses pagados registrados sobre la línea, sin contar los intereses capitalizados que se registran debajo de la línea, equivalieron a 1,2% del PBI. El superávit primario había sido de 1,8% del PBI en 2024 y el superávit fiscal de 0,3% del PBI. En relación con el año 2024, la dinámica de ingresos influenciada por la baja de impuestos y la del gasto por la suba real del gasto en jubilaciones y prestaciones determinó un empeoramiento relativo.

Para 2026 la situación se complica, ya que hay varios desafíos fiscales, esperándose en realidad que el gasto agregado no baje en términos reales y que los ingresos reales tengan un aumento, sin considerar los efectos de la posible sanción de la modernización laboral y de otras medidas que puedan llevarse adelante. Como mencionó ayer este medio, el FMI mira muy de cerca la poca reacción de la recaudación impositiva ante la inflación en alza. También se verá.

El ajuste no tuvo atajos ni gradualismo: cayó sobre el Estado nacional...

Lo que es una realidad y una certeza son los aspectos donde recayó el ajuste fiscal en los dos primeros años de gobierno. Especialmente en lo que respecta al área de la administración pública nacional, reino absoluto del ajuste directo de Javier Milei, su gente y su ideología. También fue un dato analizado por Argañaraz. Informa el economista que a noviembre de 2025, la dotación fue de 281.785 cargos. En relación con los 341.473 del mes de diciembre de 2023, se tiene una caída de 59.688 cargos. Del total de la caída, la administración centralizada representó un 26%, la descentralizada un 33% y las empresas y sociedades un 34%. Un dato notable es que todos los meses hubo una baja en la cantidad de cargos públicos dependientes de la administración nacional. Y que de toda la nomenclatura, la administración centralizada es la que registra la mayor, con 15.780 cargos. Le siguen el Correo oficial con 5.191 cargos, la Operadora Ferroviaria SE con 3.504, ARCA con 3.152 cargos, Conicet con 2.074, Banco de la Nación Argentina con 2.010, Aerolíneas Argentinas con 1.913, entre los más importantes.

Si se analiza la intensidad de la reducción de cada una de las instituciones, dada la manera en que se registran los cargos, se tiene que cuatro redujeron el 100%, es decir que desaparecieron. Estas son el Ente de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), Instituto Nacional de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (Inafci) y Desarrollo de Capital Humano Ferroviario Sapem.

... en especial en lo que respecta a la administración pública, reino del achique

A estas cuatro le siguieron la Agencia de Publicidad del Estado Sociedad Anónima Unipersonal, con una reducción del 79%, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) con una merma de planta del 51%, y la Casa de Moneda con una del 44%.

En el otro extremo, las cuatro instituciones con menor reducción porcentual de cargos fueron el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP) con una del 5%, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicet) con una del 7,5%, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con una del 10,5% y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) con el 10,5%.

Como se ve, una motosierra directa, dura, y que llevó a la ejecución de cierres de organismos y dependencias públicas más dura y fuerte desde la llegada de la democracia. Y más allá en el tiempo también.

Aquí, sobre todo en este capítulo, es quizá donde Javier Milei más cumplió con su promesas electorales.