domingo 03 de julio de 2022
COLUMNISTAS opinión

Una cordillera político-cultural

26-12-2021 02:00

Comparar a la reciente campaña política presidencial, las elecciones y las reacciones posteriores en Chile con cualquiera de las argentinas, es poner en evidencia las diferencias de cultura y práctica políticas entre los dos países. Una cordillera alta y profunda.

Apenas se conocieron los resultados de la más polarizada elección presidencial de la historia chilena, el presidente conservador Sebastián Piñera llamó al triunfador, el líder de izquierdas Gabriel Boric, para felicitarlo. También lo hizo el derrotado ultraderechista José Antonio Kast: “Acabo de hablar con Gabriel Boric y lo he felicitado por su gran triunfo. Desde hoy es el Presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva”. Esto, antes incluso de que se oficializaran los resultados, ya que la ventaja de Boric era definitiva.

No hace falta aquí entrar en ejemplos argentinos en las mismas circunstancias, sobre todo los actuales. Pero lo que debe subrayarse es que esas diferencias de modales políticos responden a que están cultural y mayoritariamente instalados en la sociedad chilena; no así en la Argentina. Esto lo sabe muy bien Piñera, un presidente de buenos modales y mejores títulos universitarios, pero al que no le tiembla la mano a la hora de reprimir, como ocurrió durante las manifestaciones de 2019. La represión provocó 30 muertes y centenares de heridos. Piñera posee una fortuna estimada en 2.700 millones de dólares y es sospechado de diversas ilegalidades. Kast, por su parte, es un señorito de “buena familia”, con un padre ex miembro del partido nazi y títulos universitarios; también millonario.

Por supuesto que una cosa son las declaraciones de Kast y otra sus futuras acciones en el Congreso, donde Boric, que no ha obtenido una mayoría clara, tendrá que negociar todos sus proyectos. Chile tiene una economía entre las mejores de la región, pero un nivel de desigualdades de los más altos del mundo. La educación, salud y régimen de jubilaciones son privadas…

Tanto Kast como Boric son emergentes del fenómeno de polarización política actual. Luego de las revueltas populares iniciadas en 2006, que acabaron en 2020 en una abrumadora victoria en el plebiscito sobre el proyecto de reforma de la Constitución pinochetista, se produjo una disolución del “centro” político; de democristianos, liberales y socialistas. Asustados ante la situación y desilusionados de sus representantes, votantes del centro derecha democrático se desplazaron hacia la extrema derecha; hartos de injusticias, desigualdades y reclamos insatisfechos, sus pares de centro izquierda lo hicieron hacia la izquierda a secas.

Boric, el hijo de la universidad para muchos

Esto es algo que tanto Kast como Boric deberán tener en cuenta. Ambos fueron votados por una parte de la sociedad que aprueba los extremos de uno y otro lado, pero sobre todo por una mayoría de ciudadanos que, dada la impotencia de sus respectivos partidos republicanos de “centro”, decidió dejar de lado ciertos principios y desplazarse hacia derecha o izquierda. Esa mayoría centrista de uno y otro lado puede ignorar o cerrar los ojos ante ciertas cosas, pero nunca ante escándalos “a la argentina”. Y al menos por ahora, esos principios seguirán vigentes, lo que explica tanto los modales y la benevolencia de Kast, como las declaraciones de Boric, que apuntaron a tranquilizar a sus nuevos votantes.

En suma, que en Chile se pondrá a prueba un proyecto democrático realmente de izquierdas, en absoluto populista, votado por una mayoría inédita en la historia. Esto, en un marco republicano, pero ante una derecha ultra reaccionaria votada por el 45% de la ciudadanía.

Boric representa a las nuevas generaciones, “los -35”, y es un personaje que “parece ser inusualmente consciente y sincero sobre lo que no sabe: en 2018 nos dijo que tenía la esperanza de algún día poder estudiar economía en una universidad del extranjero. Esto sugiere que designará y escuchará a asesores inteligentes. Pero hay que ver si puede superar su desconfianza refleja hacia la clase empresaria, y ellos, su desconfianza hacia él. Después de los miles de millones de dólares que se fugaron de Chile en los últimos meses, de la depreciación de casi un 20% del peso chileno, y del derrumbe del 10% de la Bolsa de Chile después de su victoria, no creo que el país pueda salir adelante a menos que alcancen algún tipo de acuerdo, y pronto”, escribió Brian Winter en el “Americas Quarterly”. 

Un momento clave será, en los próximos meses, el plebiscito obligatorio sobre las propuestas de nueva Constitución a formular por una Convención electa, en la que el progresismo tiene mayoría.

¿Resistirá el ejemplar republicanismo chileno, o se reiterará el fenómeno de fractura hoy vigente en medio mundo? Habrá que ver y esperar.

*Periodista y escritor.

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