domingo 07 de agosto de 2022
CóRDOBA EL HUMOR AL PODER

A ver quién cocina la mejor rosca

17-07-2022 00:50

Me confirmaron que estaría por entrar en el concejo deliberante de Marcos Juárez un proyecto de ordenanza para declarar a esa ciudad como “Capital Nacional de la Rosca Política”, porque las elecciones que habrá allí en septiembre ya involucran a dirigentes locales, provinciales, nacionales y hasta hay quienes dicen que el presidente italiano Sergio Mattarella buscaría en el caso marcosjuarense la inspiración para resolver la crisis de gobierno en su país. Una hábil jugada de Juan Schiaretti, al proponer como candidata a intendenta por el PJ a la vecinalista Verónica Crescente, desorientó a Juntos por el Cambio, que para apoyar a su postulante, Sara Majorel, envió a Luis Juez, aunque conminado a no hacer chistes sobre los hábitos higiénicos de las personas.

A su regreso del exterior, el gobernador cordobés no sólo dio su bendición a la estrategia peronista en Marcos Juárez, sino que además no desmintió los rumores sobre una probable fórmula presidencial en la que aparece su nombre junto al de Facundo Manes, el neurocientífico radical que no es cirujano pero que hace años viene “operando” dentro de la escena política argentina. Tanto Manes como Schiaretti coinciden en la necesidad imperiosa de salir de la grieta, por lo cual un grupo de publicistas ya se los imagina en campaña, provistos de cascos, mamelucos, botas, cuerdas, arneses y mosquetones.

Pero así como Schiaretti pelea por ascender al igual que su querido Racing de Nueva Italia, Martín Llaryora debió resignar su puesto como el Novak Djokovic de los intendentes argentinos y bajó del primero al cuarto lugar del ranking según la medición de una consultora privada. “Con tanta obra que lleva inaugurada, sabemos que Martín es imbatible en polvo de ladrillo”, se esperanzaban en el Palacio 6 de Julio, donde descuentan que el mandatario municipal de Córdoba volverá pronto a la pole position. “Ahora que el dólar está a casi $300, los 43 millones de pesos del show de Ulises Bueno pasaron a ser monedas”, explicaban desde un despacho que todavía no fue remodelado.

Y es que, a tono con las vacaciones de julio, el devenir de la economía argentina nos somete al trajín de un parque de diversiones infantiles: del subibaja al que nos tiene acostumbrados, nos manda directamente al tobogán, hasta obligarnos a que nos hamaquemos como podamos para sobrevivir. Nuestra vida transcurre así en una montaña rusa que en su recorrido nos introduce en un tren fantasma, cuyo interior atravesamos espantados por monstruos como la inflación, la devaluación y el desabastecimiento. Las intimaciones de pago nos embisten cual si fueran autitos chocadores y nos aferramos a la tarjeta de crédito como si estuviéramos montados en un toro mecánico.

Por suerte, si no cobramos de sueldo el equivalente a más de 3,5 canastas básicas, si no poseemos una embarcación de lujo y si no contamos con una nave espacial que nos permita viajar a marte, estamos en condiciones de solicitar que nos mantengan los subsidios en la tarifa de la luz y el gas, beneficio al que seguramente también se acogerán aquellos que consideran a los subsidios algo más pernicioso que la gestión de Tinelli en San Lorenzo. Al liberarnos de esa preocupación, podremos concentrar nuestra atención en problemas tan acuciantes como la falta de papel higiénico, de café, de aceite, de vino, de salchichas de viena y de promesas acerca de un segundo semestre que venga mejor que el primero.

Sólo comparable con la convocatoria de arbolitos en las veredas de las casa de cambio, fue esta semana la movilización de organizaciones sociales a la que cada vez se suman más referentes cercanos al Frente de Todos, que ya no se sabe si responden a Alberto, a Cristina, a Massa, al Papa Francisco o a la rama piquetera de Horacio Rodríguez Larreta, “finamente gasificada” por el trato preferencial que, según algunos, reciben de la policía porteña. Esa columna se empezaría a engrosar con vecinos de clase media que, por los aumentos experimentados en los servicios de streaming, intentan infructuosamente usar una papa con dos agujas de tejer como antena para su smart TV. Los más veteranos, duchos en escaparle a la malaria, sintonizan Radio Colonia en su Tonomac Súper Platino y se imaginan que están a salvo en Uruguay, como Susana Giménez.

(*) Sommelier de la política

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