Durante la tarde de la primera audiencia de debate en el Jury que se sigue a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, por la investigación del crimen de Nora Dalmasso en Río Cuarto el 25 de noviembre de 2006, la ronda de testigo comenzó con los integrantes de la familia.
El viudo Marcelo Macarrón, acusado y absuelto en un juicio, y sus hijos Facundo y Valentina lanzaron duras críticas contra los magistrados acusados. Denunciaron años de persecución, irregularidades y graves consecuencias personales. Al mismo tiempo remarcaron que no profundizaron la pista sobre el parquetista que finalmente resultó imputado al cotejar su ADN con rastros genéticos del cuerpo de la víctima.
Caso Dalmasso: los tres fiscales defendieron su actuación en el inicio del jury en Córdoba
Marcelo Macarrón abrió la ronda de testigos con un fuerte cuestionamiento a Javier Di Santo. “¿Por qué lloró ahora y no hace 20 años?”, se preguntó en alusión al fiscal, quien se había quebrado durante su declaración previa. También calificó como “novelescas” las hipótesis construidas en su contra, al señalar que fue acusado de viajar, cometer el crimen y participar de un torneo de golf en un lapso incompatible de tiempo.
El viudo sostuvo que fue investigado patrimonialmente durante cinco años sin resultados y defendió su decisión de no contestar la elevación a juicio: “Faltaba poco para la prescripción y, como soy inocente, quería que se encontrara al asesino de mi esposa”. Recordó que se sometió a un juicio por jurado popular, en el que resultó absuelto, y denunció que tras ese proceso el expediente quedó paralizado.
Macarrón también relató el impacto personal del caso: problemas de salud que derivaron en la colocación de cuatro stents y una etapa de alcoholismo que aseguró haber superado. Además, cuestionó al Poder Judicial por haber centrado la investigación en su familia desde el inicio: “Nunca hubo otra pista”.

Los hijos
Luego fue el turno de, Facundo Macarrón, quien habló en nombre de su madre y denunció que la familia fue víctima de una “gran persecución judicial”. “A mi mamá la mataron una y mil veces”, afirmó.
El joven relató el impacto que tuvo en su vida haber sido imputado sin pruebas a sus 18 años. “No viví mi juventud. No es fácil ser señalado como matricida durante años”, expresó. También denunció que su orientación sexual fue expuesta públicamente y que incluso se instaló un prejuicio en su contra: “Ser gay te llevaba al delito”.
El joven apuntó contra inconsistencias en la investigación, al señalar que fue acusado pese a encontrarse a más de 200 kilómetros del lugar del hecho, mientras que otras líneas no fueron profundizadas, como la de Roberto Bárzola el parquetista último sospechoso del crimen.
También opinó que los fiscales cedieron a presiones sociales. Fue crítico con la actuación de Miralles, a quien calificó como “el fiscal estrella” y acusó de no buscar al verdadero responsable del crimen.

Al igual que Valentina, quien declaró vía Zoom, ambos coincidieron en señalar que el accionar judicial tuvo consecuencias devastadoras para la familia y reclamaron responsabilidades. “Si creemos que en Córdoba rige el Estado de derecho, estos fiscales no pueden continuar en ejercicio”, concluyó Facundo.
Los abogados defensores optaron por no realizar preguntas a ninguno de los tres.
La pista de Bárzola, a pocos días del crimen
Previo a los testimonios cronicados, declaró el abogado Gustavo Liebau quien los patrocinó legalmente desde junio de 2007. Hizo un extenso recorrido por las etapas de la investigación que incluyó a los fiscales Di Santo, Miralles y Pizarro.

Subrayó que al día siguiente del entierro de Nora Dalmasso declaró Walter González, jefe del parquetista Roberto Bárzola actualmente sospechoso de haber abusado y asesinado a Nora Dalmasso, aunque el paso del tiempo produce la discusión sobre la prescripción de la acción penal en su contra. ¿Por qué no se profundizó sobre esa línea de investigación?
A los tres días ya estaba el dato de la presencia de Bárzola en la casa donde sucedió el crimen, recordó.
Luego, indicó que por las imputaciones a Facundo y Marcelo Macarrón, la familia nunca pudo actuar como querellante e instar medidas para esclarecer quién había asesinado a Nora Dalmasso.