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Llaryora incómodo: pese a los anuncios no logra el diferencial en su gestión y pavimentar su reelección

El gobernador de Córdoba sigue de cerca las encuestas. Las principales preocupaciones de los cordobeses apuntan a la economía nacional y ponen a Milei en el centro del debate. Enfrente, tiene una oposición totalmente dividida.

Martin Llaryora junto a operario
Martin Llayora junto a operarios | Cedoc

“En Argentina, salvo en Córdoba, no se construyen autopistas”, señaló el ministro Fabián López durante la “inauguración” de 10 kilómetros de la autopista entre San Francisco y Córdoba. “3 empanadas, si seguimos haciendo actos por tramos no sé si nos alcanza el año que viene completo”, se mofaba un radical.

Al margen de la chicana, la obra pública dejó de ser una demanda central entre los votantes. Al menos, eso reflejan los datos de Videns: siete de cada diez cordobeses señalan un problema económico como su principal preocupación. Los caminos y el cemento quedaron lejos de las prioridades.

Córdoba no suma “buenas vibras”. La ciudad capital preocupa a Llaryora, que se mete cada vez que puede, sin pedir permiso. Intervino en la crisis de los “zorros grises” y mandó a la Policía a controlar el tránsito, como cualquier “mandamás”. Al día siguiente, el gremio se cruzó con el gobernador, no con el intendente. Raro.

“La crisis de los inspectores y la posición de Martín sumó, no lo dudes. La gente lo valora”, destacó un ministro. “Con Daniel podemos todo, anotalo”, advirtió otro, en este caso Juan Pablo Quinteros. El exjuecista, un “candidato en gateras”, se anotaba otra cocarda. Ya son varias, entre las que se destaca el conflicto con los naranjitas.

“Es el mundo del revés, la policía controla el tránsito y la seguridad a cargo de los inspectores municipales”, se divertía el influencer De Loredo, mientras ordenaba que Alejandra Ferrero asumiera como presidenta del bloque radical en la Unicameral. Estamos en campaña. La gente está en otra.

Falta de trabajo (18%), endeudamiento de los hogares (16,6%) y bajos salarios (15,9%) conforman el podio de preocupaciones, con poco más de dos puntos de diferencia entre el primero y el tercero. Así lo refleja la consultora Videns, vinculada a CB Global, de Cristian Butié.

Si a la falta de trabajo se le suma el miedo a perder el puesto que ya se tiene (8,2%), el empleo, en sentido amplio, reúne el 26,2% de las respuestas. Más de uno de cada cuatro cordobeses mira para ese lado. Seis de las diez opciones sustantivas son económicas y, en conjunto, llegan al 70%. La inflación, que durante años encabezó cualquier lista, quedó séptima, con el 6,9%.

El reclamo cambió de forma: ya no se trata solo de que los precios corran, sino de que los ingresos no alcanzan y la deuda tapa el bache. Endeudamiento y bajos salarios son, en el fondo, el mismo problema contado dos veces.

¿Cómo encara el gobernador una campaña en la que necesita diferenciarse? Un camino posible son los contrastes. Pero no alcanza con hacer política a partir de lo que el otro no hace. Hay que gobernar y gestionar según las necesidades de los ciudadanos.

Llaryora se presenta como un “amortiguador” del Gobierno nacional. Lo repite en sus entrevistas y destaca, entre otros aspectos, el crecimiento del gasto en salud. El problema es que esa estrategia necesita traducirse en resultados que los ciudadanos reconozcan como propios.

Tomando nota de ese escenario, Llaryora no pierde el tiempo. Incluso organizó una presentación en la Bolsa de Comercio para reiterarles a los empresarios que, si quieren invertir, la Provincia les devuelve el dinero a través de beneficios impositivos. Un regalo, aunque con poco entusiasmo. Todos esperan 2027 y buscan develar si habrá continuidad o un nuevo gobierno. Pero, sobre todo, qué pasará con el Gobierno nacional.

El gobernador pide más planes e ideas para vincular a los empresarios con los trabajadores. Los programas PPP (Programa Primer Paso), +26 y otros instrumentos forman parte de esa estrategia. Además, tiene obras al por mayor para mostrar, aunque en tiempos en los que, pareciera, ya no alcanzan para cosechar reconocimiento.

El conurbano de Córdoba y su cordón industrial son algunas de las zonas más afectadas por las políticas nacionales y el “cambio de modelo productivo”. Allí, el desafío de la gestión provincial es más concreto: cómo amortiguar el impacto de la crisis sobre el empleo y la actividad económica.

En paralelo, Llaryora organiza a los intendentes aliados que buscan la reelección en sus ciudades y que miden bien, con la intención de que sus elecciones coincidan con la provincial. Con los opositores que tienen buena imagen, negocia.

Rodrigo de Loredo, el principal candidato no oficialista, encara una campaña que apunta principalmente al voto joven. Juega a que ese segmento se convierta en un diferencial electoral. Les mandó a los principales responsables de los medios de Córdoba un autito DMC DeLorean de juguete, acompañado por una carta en la que solicitaba: “bancame en esta”.

La campaña tiene también un sitio web, una especie de portal de propuestas llamado “Hacer el Futuro”. El nombre se parece bastante al eslogan oficial: “Hacer para crecer”. Nada, un detalle. Pero hay algo interesante: De Loredo plantea una discusión local, centrada en la gestión.

El radical, Luis Juez y Gabriel Bornoroni cuentan con encuestas propias y números sobre cómo se están posicionando ante los cordobeses. No los comparten, pero el senador ya se desmarcó para intentar, otra vez, ir por la gobernación. Todos se necesitan. No los une el espanto, sino “la posibilidad de ganar”, dijo Martín Juez en Punto a Punto Radio.

La escena permite leer que están en plena negociación. Un circo para que Karina Milei y “Lule” Menem se diviertan y, cuando se aburran, consagren a quien llevará la marca de La Libertad Avanza. Habrá que esperar.