CORONAVIRUS
Revista Hombre

Coronavirus y trasplante de órganos: "La actividad se ha frenado tanto que han dejado morir a las personas que esperaban"

En una entrevista exclusiva, conocé las complicaciones que está generando el Coronvirus en Estados Unidos.

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La noticia más importante a nivel mundial de los últimos días tuvo que ver con el hecho de que Estados Unidos se convirtió en el país con mayor cantidad de casos confirmados de COVID-19 en el mundo. Sin embargo, es el estado de “pausa” que aparentemente necesita la pandemia de coronavirus para ser controlada, lo que está generando daños colaterales realmente impensados.

Las noticias que llegan desde el hemisferio norte funcionan como un adelanto de lo que podría llegar a suceder en Argentina si se toman decisiones que impulsen al país en el mismo camino. Dejando de lado las cuestiones económicas, existen un sin fin de problemas a nivel sanitario que vale la pena conocer para tratar de evitar.

Melissa Ferreyra tiene 31 años, es enfermera y reside en el estado de Carolina del Sur. Su actividad consiste en visitar pacientes, con diagnóstico de una muerte certera, y plantearles la posibilidad, para que decidan con su familia, de donar sus órganos. Posteriormente se dedica a buscar a la persona que más necesite el trasplante para salvarle la vida. En entrevista exclusiva con Perfil.com, cuenta cómo el Coronavirus ha paralizado casi todo. “La actividad se ha frenado tanto que han dejado a las personas esperando, por un trasplante que les salve la vida, morir”, explica.

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Según el nuevo protocolo de trasplantes, el donante tiene que haber dado negativo el test de COVID-19 para que sus órganos puedan ser utilizados. Esto plantea un doble escenario de extrema dificultad. Por un lado, la complicación que genera la imposibilidad de acceder a un test, dada la alta demanda que existe en el país. Una vez sorteado este obstáculo, el donante debe esperar entre dos y seis días para tener el resultado. “Estamos tratando de estabilizar a los pacientes el tiempo suficiente como para que sean testeados. Si el paciente muere antes de tener los resultados, debemos abortar el caso y los órganos se desechan”, detalla Melissa.

Como si el hecho de encontrar un donante y mantenerlo vivo hasta tener el resultado del test de COVID-19 no fuese lo suficientemente complicado, algunos hospitales locales se están negando a realizar el procedimiento porque “no quieren malgastar un respirador en mantener vivo a un paciente solo por el hecho de que este sea donante. Necesitan esos respiradores para poder usarlos en pacientes más jóvenes que sufren de complicaciones respiratorias causadas por el virus”.

Pesé a que Estados Unidos es una de las potencias ecnomoicas que domina el mundo, su sistema de salud tampoco protege como debería a sus integrantes. “Las enfermeras y los doctores se están quedando sin el equipo de protección que necesitamos. Da miedo saber que los profesionales de la medicina no están siendo provistos de máscaras, trajes y guantes apropiados”, comenta Melissa. Para ella, desarrollar su trabajo supone un riesgo adicional. “Dado que yo y otras compañeras estamos constantemente visitando hospitales y viendo posibles donantes, desafortunadamente hemos estado expuestas al virus. Esta situación ha dejado a compañeros en cuarentena con la imposibilidad de seguir encontrando posibles donantes”, sentenció Melissa.

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