CULTURA
Destino turístico

En Búzios se mantiene intacto el cuarto que alojó a Brigitte Bardot en 1964

Marcela Mayol transformó en posada la casa sobre la playa que acogió a la actriz cuando el turismo allí todavía no existía. Bardot llegó al lugar con peluca negra, huyendo de los paparazzi y fans.

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"Donde fui más feliz": Búzios, el paraíso brasileño que debe su fama a Bardot? | AFP

En 1964 Brigitte Bardot llegó a Búzios en Brasil, huyendo de los paparazzi y de los fans, se disfrazó con una peluca negra y en ese recóndito pueblo de pescadores descansó y disfrutó del mar. Actualmente, Marcela Mayol mantiene intacto el lugar que alojó a la actriz y lo convirtió en una posada.

"Como acá no había cine, ella era una rubia linda pero nadie sabía que era famosa ni un súper símbolo", recuerda Mayol, de 92 años. La actriz se refugió dos temporadas en Búzios cuando el turismo aún no existía en esta zona de arena delicada y aguas cálidas, a unos 180 kilómetros de Río de Janeiro.

La prensa de la época bautizó a Búzios como el paraíso secreto de Bardot, que sacó del anonimato al entonces pueblo y quedó para siempre asociada a él.

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"BB" murió el pasado 28 de diciembre, a los 91 años, en la comuna francesa de Saint-Tropez, otro glamoroso balneario que ella eligió como su lugar en el mundo y donde este miércoles serán sus funerales.

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"Brigitte Bardot puso a Búzios en el mapa", aseguró a AFP el argentino Mario Paz (74), dueño del Gran Cine Bardot en Búzios. Según Paz, "hoy es una musa inspiradora de nombres de restaurantes, posadas, barcos, hamburguesas: está en todas partes, es como Fidel Castro en Cuba".

Bardot aterrizó en Río el 7 de enero de 1964 y pretendía pasar un tiempo de relax en un piso frente a la playa de Copacabana que le habían prestado a su novio Bob Zagury, un basquetbolista marroquino-francés que había jugado en Brasil.

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Sin embargo, pronto llegó la prensa y con ella gente que quería conocerla o acercarse a ella. "Durante cuatro días, la avenida Atlántica (de Copacabana) quedó intransitable: curiosos observando, periodistas acampando, fue un caos total", recordó José Wilson (74), creador de un archivo sobre Bardot en Búzios.

La actriz estaba en el pico de su carrera, acababa de protagonizar El desprecio de Jean-Luc Godard y necesitaba la paz que no encontraba en Europa. Por lo que, de la mano de Zagury, escapó hacia Búzios, donde su novio tenía algunos amigos.

"Fue en este pequeño pueblo perdido y desconocido donde fui más feliz", escribió Bardot en 2014, en una carta a un festival de cine en Búzios. Huésped de una casa prestada, se despertaba al mediodía, tomaba sol desnuda en su jardín, comía pescado en la playa y disfrutaba de caminatas.

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Allí Bardot logró una relativa tranquilidad y les envió a los periodistas imágenes de sus vacaciones tomadas por un fotógrafo propio. El lugar le gustó tanto que regresó con Zagury en diciembre de ese mismo año, esta vez para pasar el fin de año en la casa de Mayol y su entonces marido, amigos de su novio.

"Para Navidad compré un chancho y Brigitte me dijo: 'Ni se te ocurra que lo vamos a comer', y después andaba de acá para allá con el chancho", detalló la argentina Mayol.

La estatua de Bardot

Seis décadas después de los viajes de BB, la ciudad es un polo turístico internacional donde viven unas 40 mil personas y llegan cientos de miles de visitantes por año a sus más de 20 playas. Hoy la diva francesa es una marca de Búzios. Una estatua de bronce la homenajea en una zona conocida como paseo marítimo Bardot.

"A ella no le agradó mucho, reclamó porque nadie le pidió permiso", reconoció la escultora Christina Motta (81), autora de la obra.

Con una oferta para todos los gustos de hoteles, diversión y comercios, muchos regenteados por extranjeros y en particular por argentinos, Búzios ya no se parece al refugio perdido de Brigitte.

*Con información de AFP