CULTURA
crítica

En el patio de los mayores

El mundo de Podlubne es, sobre todo, el de las revistas literarias, en un momento en el que esas publicaciones suscitaban pasiones y, socialmente, la literatura parecía importar muchísimo.

01_02_2026_judith_podlubne_cedoc_g
| cedoc

Un estimulante entusiasmo por la teoría y la crítica literaria recorre las páginas de La juventud de la crítica. El título del libro de Judith Podlubne recuerda, en palabras de su autora, “la juventud de los críticos que fueron mis mayores”, allá por la segunda mitad de los años 80: María Teresa Gramuglio, Nicolás Rosa, Josefina Ludmer, Beatriz Sarlo, Enrique Pezzoni, Sylvia Molloy y Jorge Panesi. Pero esa juventud venerada no es tan solo la cronológica, sino aquella que les dio una impronta a sus estilos críticos, a sus respectivas escrituras, vivas, desafiantes, llenas de ímpetu y de fervor: “Conocer cómo se gestaron esas escrituras, en qué circunstancias, sujetas a qué valores, creencias y humores, confrontando con quiénes y sobre cuáles asuntos, define la inquietud prevalente de este libro”.

Los nombres de Gramuglio, Rosa y Sarlo se destacan especialmente en el texto, en parte, quizás, por una cercanía afectiva o una admiración intelectual (esto se ve en la última sección, donde la autora traza sus biografías intelectuales, y al mismo tiempo pone en tensión con gran destreza la definición de “biografía intelectual” y sus supuestos metodológicos), pero también porque cada uno de ellos, en su trabajo como críticos, supo reconfigurar sus objetos de lectura y convertirlos en algo nuevo y desafiante: Gramuglio permitió una revisión de la revista y el grupo Sur por fuera de los prejuicios de la izquierda nacional y del propio grupo de Contorno, que los tachaba de oligarcas proclives a un arte gratuito y desinteresado; a partir de sus investigaciones, Gramuglio hizo de Sur un objeto complejo y heterogéneo, con intereses políticos e ideológicos concretos, lejos de cualquier presunta apoliticidad. Por su parte, Podlubne destaca a Nicolás Rosa a partir de sus intervenciones críticas en la ya célebre revista rosarina Setescientosmonos, en 1965, cuando éste toma el mando de la publicación. Rosa se interesa por la especificidad política de lo literario, traduce a Roland Barthes en Argentina por primera vez y, desde las lecturas del crítico francés, ajusta cuentas con David Viñas, en encendidas polémicas literarias. En tanto, la figura de Barthes permite conectar también con Beatriz Sarlo, quien lo lee como un crítico vanguardista y a la vez afina sus propias perspectivas de lectura (“una perspectiva al mismo tiempo formal y política, moderna e integradora”).

El estudio de Podlubne se centra en un arco temporal que va, aproximadamente, de los años 50 hasta comienzos de los 90. Su mundo es, sobre todo, el de las revistas literarias (Sur, Contorno, Setescientosmonos, Los Libros, Punto de Vista), en un momento en el que esas publicaciones suscitaban pasiones y en el que, socialmente, la literatura parecía importar muchísimo. El ejercicio crítico, ese que la autora cuenta que en su juventud estudiaba para poder aprender a desarrollarlo, está intacto en este libro, así como también un estilo ensayístico con tanta impronta como la de sus mayores.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

La juventud de la crítica. Leer, escribir, intervenir

Autora: Judith Podlubne

Género: ensayo

Otra obra del autor: Escritores del sur. Los inicios literarios de José Bianco y Silvina Ocampo; Barthes en cuestión

Editorial: Bulk / Nube Negra, $ 28.000