Se supone que Samuel Boote aprendió fotografía con Jorge Fergusson. Lo que es seguro es que fue en Chascomús, cuando su familia se mudó a esa localidad. Esto fue en 1850 y los Boote, que venían de La Plata, fueron a vivir con su hijo Samuel. Por el censo de 1859 se sabe que había un solo fotógrafo en la zona y se apellidaba Fergusson. Con fuertes lazos con la comunidad escocesa del lugar, la escena de iniciación es más que probable.
Más seguro será el futuro de Samuel Boote y su llegada a Buenos Aires en 1875. Con su hermano Arturo W. Boote (1861-1936) fueron los mayores editores de álbumes de vistas y costumbres argentinas en el siglo XIX. También fueron quienes más provincias abarcaron en expediciones fotográficas emprendidas por propia iniciativa o por encargo. Photographic Warehouse, el nombre de su primer negocio en la calle Piedad, el de la calle Cangallo, el de la calle Cuyo y el de Florida subrayaron la presencia de este fotógrafo en la ciudad.
Gran Fotografía Platense fue el nombre del último local en que, junto a Van Gorder, comenzaron a realizar fotografías nocturnas con luz eléctrica. Lo cerraron en 1890 para irse a vivir a Bahía Blanca. Boote representó fotográficamente los avances y el estilo de vida de Buenos Aires y los plasmó en sus vistas de la ciudad y en los retratos de los ferrocarriles. Esos que ya avanzaban por la pampa y daban un golpe de muerte al locus amoenus que tanto deleite había producido en los pintores viajeros. Esos cielos celestes y amplios horizontes estaban cruzados por el humo de la locomotora y los alambrados.