Desde el 27 de febrero y hasta el 11 de mayo, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) presenta Olga de Amaral. Cuerpo textil, una ambiciosa muestra que recorre más de seis décadas de producción de una de las figuras clave del arte contemporáneo latinoamericano. Curada por María Amalia García y Marie Perennès, la exposición reúne más de cincuenta piezas provenientes de colecciones públicas y privadas de Bogotá, Medellín y Nueva York, e inaugura el calendario de celebraciones por el 25° aniversario del museo.
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La apertura se realizó en el Nivel 2, Sala 5, donde el montaje propone un recorrido cronológico y conceptual por distintas etapas del trabajo de Amaral, desde los años sesenta hasta comienzos de los 2000. La muestra constituye la primera gran retrospectiva antológica de la artista en América Latina en los últimos treinta años.

Lejos de ser una exhibición tradicional, Cuerpo textil se presenta como una revisión integral de una práctica que desbordó históricamente las categorías disciplinares. Las obras no se limitan al campo del tejido: se expanden hacia el espacio, ocupando un territorio híbrido entre pintura, escultura, arquitectura y ambiente.
El recorrido incluye series emblemáticas como Entrelazados, Muros tejidos, Estelas y Brumas, que evidencian la evolución técnica y conceptual de la artista a lo largo del tiempo. En sala, se percibe cómo el trabajo inicial en telar vertical fue mutando hacia estructuras monumentales capaces de desprenderse del muro y adquirir autonomía espacial.
Las piezas expuestas revelan una constante experimentación material. A la lana teñida de sus primeras producciones se sumaron fibras como sisal, yute, rafia, crin de caballo e incluso nailon transparente, ampliando el lenguaje del textil hacia territorios más próximos a la instalación contemporánea.
La monumentalidad es uno de los rasgos que más impactan al visitante. Algunas obras superan los tres metros de altura y están construidas a partir de módulos pretejidos que, al unirse, conforman superficies densas y arquitectónicas.

Ese gesto técnico no sólo permitió a Amaral abandonar los límites tradicionales del telar, sino también incorporar el trabajo colectivo. Varias de sus producciones involucraron a otras tejedoras, reforzando la dimensión comunitaria del hacer textil.
Uno de los ejes centrales de la muestra es la relación entre tradición y contemporaneidad. La obra de Amaral se nutre de saberes ancestrales andinos y materiales vernáculos, pero los reinterpreta desde una mirada actual que interroga el vínculo entre cuerpo, espacio y materia.
En este sentido, el textil deja de ser únicamente soporte o técnica para convertirse en un dispositivo simbólico que remite a la historia de las comunidades y a la dimensión antropológica del tejido en el desarrollo humano.
La exposición también pone en diálogo estas raíces con influencias internacionales. Series como Estelas remiten, por ejemplo, al Kintsugi japonés, técnica que repara objetos rotos mediante oro visible, una lógica que se traslada a piezas de apariencia metálica donde la intervención no oculta la huella del proceso.

Entre los puntos destacados del recorrido se encuentran obras como Gran muro (1976) y Alquimia XXVII, que reflejan la madurez de su lenguaje visual y su capacidad de transformar el tejido en superficie lumínica.
Por primera vez, además, el público puede acceder a trabajos vinculados al diseño de indumentaria desarrollados en su taller Telas Amaral, fundado junto al artista Jim Amaral. Entre ellos se exhiben las mantas guajiras, piezas que dialogan con la tradición textil colombiana.
La inclusión de estos objetos permite comprender el alcance de su producción más allá del campo artístico, evidenciando su impacto en el diseño, el interiorismo y la moda.
El proyecto curatorial también incorpora material de archivo inédito, reunido en un catálogo que acompaña la exposición y que documenta la circulación internacional de su obra y sus vínculos con la arquitectura y la intervención espacial.
La trayectoria de Amaral incluye hitos como su participación en la exposición Wall Hangings del MoMA en 1969 y su muestra individual Woven Walls en Nueva York en 1970, instancias que marcaron su proyección global.

A lo largo de su carrera ha realizado cerca de un centenar de exposiciones individuales y ha integrado más de cien muestras colectivas en instituciones de prestigio internacional.
Su obra forma parte de veinticuatro colecciones permanentes, entre ellas las del MoMA, el Metropolitan Museum de Nueva York, el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris y el Museo de Arte Moderno de Kioto.
La presencia de Amaral en el Malba no sólo recupera una trayectoria histórica, sino que también propone una reflexión sobre el lugar del textil en el arte contemporáneo.
La muestra Cuerpo Textil, de Olga de Amaral, permanecerá abierta al público en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Av. Figueroa Alcorta 3415) hasta el 11 de mayo.